Neurociencia y Competencia (1)

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Competencia = Pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. (Real Academia Española ©)

Se denomina competencia, por tanto, a las capacidades y cualidades que posee una persona para hacer aquello a lo que se dedica en su vida. Es decir, ¿se trata del estado previo a tomar la decisión de ponerse en acción? (como equipamiento del proceso de desarrollo cerebral), o ¿es uno de los factores adquiridos a través del propio proceso de toma de decisiones? (incorporado por aprendizaje).

Si consideramos la competencia para hacer algo como equipamiento “de serie”, siempre podríamos hacer algo para mejorarlo, pero difícilmente para construirlo. Sin embargo, si lo consideramos como resultado del proceso de desarrollo cerebral evolutivo, por la toma de decisiones constante, seremos capaces de modificarlo y adaptarlo mediante el aprendizaje que se va produciendo.

Dice Ignacio Morgado, en Psicobiología del aprendizaje y la memoria, que “el aprendizaje es un proceso por el que los organismos modifican su conducta para adaptarse a las condiciones cambiantes e impredecibles del medio que los rodea.

Cuanto más cambiante es el entorno más plástica debe ser la conducta. Esta plasticidad es reflejo a su vez de la que caracteriza a las neuronas y al sistema nervioso de los organismos. Por tanto, el aprendizaje puede considerarse como un cambio en el sistema nervioso que resulta de la experiencia y que origina cambios duraderos en la conducta de los organismos.

Lo que aprendemos es retenido o almacenado en nuestro cerebro y constituye lo que denominamos memoria. La memoria es siempre inferida del comportamiento.

Por definición, no hay aprendizaje sin memoria ni memoria sin aprendizaje. Aprendizaje y memoria son dos procesos estrechamente ligados y en cierto modo coincidentes, como las dos caras de una misma moneda. Están además presentes en muchos otros procesos cerebrales, como la percepción sensorial, las emociones o el lenguaje, por lo que los especialistas tienen dificultades para referirse a alguno de ellos con independencia del otro o para discernir su presencia o participación especifica en una función cerebral o conductual. La memoria –gentes, lugares y sucesos- define lo que cada uno de nosotros somos y da a nuestra vida un sentido de continuidad.

Salvo en situaciones con alto contenido emocional, las memorias no suelen formarse de un modo instantáneo cuando se recibe la información”.

Las conclusiones que se derivan de los principales estudios llevados a cabo sobre los mecanismos cerebrales de la toma de decisiones -en personas con lesión cerebral y en sujetos normales-, en el marco de la hipótesis del marcador somático de A. Damasio y con el empleo de neuroimagen funcional, es que las estructuras neurales implicadas en la toma de decisiones en humanos son las siguientes:

La principal región implicada es la corteza prefrontal ventromedial, donde se produce la integración de la información sensorial, mnésica y emocional necesaria para la tarea.

La corteza prefrontal dorsolateral también participaría en este proceso debido a la necesaria activación de la memoria de trabajo en la toma de decisiones, en especial cuando la tarea es compleja.

Otras estructuras que intervienen en diferentes procesos relevantes para la toma de decisiones serían la amígdala (procesamiento y codificación de la señal emocional y su asociación con estímulos contextuales) y la corteza cingulada (monitorización del proceso e inhibición de respuesta, especialmente en situaciones de incertidumbre).

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Neurociencia y Emprendizaje

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La creación de nuevas empresas conocida como el fenómeno del emprendizaje representa una creencia muy extendida como fórmula de generación de conocimiento y riqueza. El estudio de esta creencia puede ofrecer perspectivas múltiples sobre la interacción entre la cognición y la emoción humana en la toma de decisiones. También puede observarse, que es un comportamiento que puede llegar a ser potencialmente   perjudicial y adictivo para algunos  individuos.

El concepto integrador que atraviesa todas las actividades empresariales es competencia. Este concepto es considerado en el ámbito económico en sus dos acepciones lingüísticas:

competencia. (Del lat. competentĭa; cf. competir).

  1.  Oposición o rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa. Situación de empresas que rivalizan en un mercado ofreciendo o demandando un mismo producto o servicio.
  2. Pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado.

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Tomando como referencia clave el concepto competencia, podemos establecer una analogía directa con el juego. Con la salvedad de que, así como en la mayoría de las competiciones de juego, la creencia es que el resultado es del tipo “el ganador se lo lleva todo”, en las competiciones de mercado, existe la creencia de que el resultado es del tipo “la ganancia es compartida entre los mejores”.