El mundo del Emprendizaje

“Ninguna clase de sofisticación aliviará el hecho
de que todo su conocimiento es sobre el pasado,
mientras todas sus decisiones son acerca del futuro.”

 Ian Wilson –

En el mundo empresarial se acepta que en los negocios no existen garantías, pues no hay forma de eliminar todos los riesgos involucrados al emprender una empresa. En este contexto, se considera un hecho objetivo que un emprendedor es una persona que planifica, organiza, opera y asume el riesgo de una aventura comercial.

En las circunstancias actuales, pareciera que poseer talento, una buena idea y algunos recursos financieros, fuera condición necesaria y suficiente para convertirse en emprendedor con cierta probabilidad de éxito.

Sin embargo, diseñar y poner en marcha un proyecto empresarial, es el germen de creación de una organización de pequeñas dimensiones en el momento inicial –incluso de carácter unipersonal en muchos casos-, pero que se irá convirtiendo en una entidad de mayores dimensiones según logre sobrevivir y consolidarse. En los proyectos de emprendizaje, como en cualquier proyecto organizacional, definir el presente y diseñar el futuro, implica un intrincado proceso en el que se entrecruzan la percepción individual, el diálogo estratégico y la construcción colectiva de significados.

Imagen El presente y el futuro son procesos simultáneos de creación de realidades; una unidad de acción desde la cual las organizaciones diseñan sus intervenciones en la sociedad.¿Cómo gestionar la incertidumbre para obtener resultados exitosos?. Parece en principio una paradoja, administrar lo que no existe, prever lo ausente. De todas maneras, esta paradoja está presente en cada decisión, desde la más pequeña hasta la más significativa; todas tienen un impacto en el liderazgo y en las posibilidades de desarrollo de las organizaciones.

En la que han definido como la ‘era de la colaboración’, con sus 3 componentes esenciales -sociedad del conocimiento, colaboración masiva y ritmo acelerado de cambios-, las organizaciones tampoco son ajenas al cambio de era. Según nos indican los expertos en tendencias, ahora “tocan” las organizaciones inteligentes.

Las organizaciones inteligentes se caracterizan por ser organizaciones en proceso de aprendizaje constante.

De acuerdo con las competencias y los requerimientos de las organizaciones para desempeñarse con éxito, el rol del emprendedor aparece como una necesidad de la sociedad del conocimiento -tanto al interior (In-prendizaje) como al exterior de las organizaciones-, pero además se presenta como un nuevo posicionamiento profesional y social, de fácil acceso, gran atractivo y casi de “paso obligado” para cualquier ciudadano responsable en situación de desempleo.

Esta nueva caracterización del emprendizaje con tintes de seducción, posee la doble finalidad, de autorrealización personal y autoempleo, por lo que las probabilidades de que cualquier persona se sienta atraída por la experiencia del emprendizaje, son muy altas; mientras que las posibilidades reales de éxito de cualquier proyecto empresarial en las condiciones de super-competitividad de la sociedad del conocimiento, son cuando menos bastante dificultosas.

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