La Racionalidad Emprendedora

¿Eres lo suficientemente inteligente como para trabajar en Google?:
Experimentar es hacer una entrevista ingeniosa
con preguntas tan curiosas como,
¿Por qué las tapas de las alcantarillas son redondas?
o ¿Cuántas pelotas de golf caben en un bus escolar?

Fuente: Blog de David Alayón  http://www.pisitoenmadrid.com/blog/2012/07/%C2%BFeres-lo-suficientemente-inteligente-como-para-trabajar-en-google/

Fuente: Blog de David Alayón http://www.pisitoenmadrid.com/blog/
2012/07/%C2%BFeres-lo-suficientemente-inteligente-como-para-trabajar-en-google/

“…La mesa era grande y sin embargo los 3 se habían agrupado muy juntos en una esquina.
– ¡No hay sitio! ¡No hay sitio! –se pusieron a vociferar, en cuanto vieron que Alicia se acercaba.
– ¡Hay sitio de sobra! –exclamó Alicia, indignada, y se fue a sentar en una gran butaca que había en un extremo de la mesa.
– ¿Te apetece un poco de vino? –insistió, meliflua, la voz de la Liebre Marcera.
– No veo vino por ningún lado –dijo la niña.
– No lo ves porque no lo hay –dijo la Liebre Marcera.
– En ese caso me parece de muy mala educación el habérmelo ofrecido –repuso Alicia, muy enojada.
– Como también lo es el sentarse en una mesa sin haber sido invitada – añadió la Liebre Marcera.
– ¡Cualquiera diría que la mesa fuera sólo para ustedes! –exclamó Alicia-. Salta a la vista que está dispuesta para mucho más de 3 personas.
El Sombrerero abrió los ojos de manera desmesurada al oír las palabras de Alicia. Pero lo único que se le ocurrió decir fue:
– ¿En qué se parece un cuervo a una mesa de escritorio?
“¡Esto se pone divertido –pensó Alicia-. Me alegro de que les gusten las adivinanzas.” Creo que sé la solución.
– ¿Quieres decir que puedes encontrar la solución al acertijo? –dijo la Liebre Marcera.
– Exactamente –contestó Alicia.
– En ese caso deberás decir lo que piensas –insistió la Liebre.
– Es lo que estoy haciendo –le replicó Alicia-, o, al menos, pensó lo que digo, lo cual viene a ser lo mismo.
– ¡Cómo va a ser lo mismo! –exclamó el Sombrerero-. ¿Acaso es lo mismo decir “veo lo que como” que “como lo que veo”?-
– ¡Cómo va a ser lo mismo! –coreó la Liebre Marcera-. ¿Acaso es lo mismo decir “me gusta lo que tengo” que “tengo lo que gusta”?
– ¡Cómo va ser lo mismo! –añadió finalmente el Lirón, que parecía hablar en sueños-. ¿Es lo mismo decir “respiro cuando duermo” que “duermo cuando respiro”?.
– ¡Pues en tu caso, sí! –le dijo el Sombrerero, y con este comentario se cortó la conversación.”

“Una merienda de locos”, de Alicia en el país de las maravillas

Si el lector ha llegado hasta aquí, ¿será quizá porque está interesado en trabajar en Google?, o, tal vez porque quiere comprobar si es emprendedor. Tanto en un caso como en otro, no se pierda el próximo episodio; y mientras…, reflexione sobre si tiene otras oportunidades.

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