Aproximación a la Neuropsicología Cognitiva

“Podemos decir por la costumbre que a toda causa le sigue un efecto. Pero no tenemos idea alguna sobre esta conexión”  D. Hume.

Antes de estar en condiciones de investigar cómo se ejecutan físicamente en el cerebro los componentes de la cognición (y sus interacciones), es necesario disponer de explicaciones plausibles, apoyadas en datos empíricos, acerca de la organización psicológica de las funciones cognitivas.
En resumen, como Lev Vygotsky señaló en una ocasión, muchas investigaciones acerca de la localización de las funciones cognitivas «no lograron una solución adecuada del problema debido a la ausencia de un análisis psicológico estructural de las funciones que intentaban localizar».
El renacimiento de la psicología cognitiva en los años sesenta, marcó el camino a seguir. La muerte del conductismo, el nacimiento de la gramática transformacional y la inspiración de la teoría de la información y de la ciencia computacional provocaron un interés renovado por la «mente». Los psicólogos experimentales se sintieron motivados a proponer y evaluar modelos cognitivos de competencia y ejecución capaces de realizar tantas «computaciones mentales» como requirieran las tareas y apoyaran los datos empíricos.
Este renacimiento se produjo en parte bajo el impulso de los mismos factores que habían revitalizado la psicología experimental. La meta general de la disciplina consiste en lograr la integración de la neuropsicología clínica (la descripción, basada en principios científicos de los déficit originados por una patología cerebral, en su mayor parte, demostrable) y la psicología cognitiva normal (la construcción y la validación empírica de modelos generales de funciones mentales complejas). El carácter distintivo de la neuropsicología cognitiva reside en el intento explícito de interpretar los déficit de la cognición en relación con los modelos formales de procesamiento de la información de los sistemas (cerebro/mente) normales.
Desde esta perspectiva, el estudio de las patologías de la cognición cumple un triple propósito:

  1. El fraccionamiento neuropatológico de la cognición impone fuertes restricciones a las teorías del sistema normal. Las llamativas disociaciones entre funciones preservadas y dañadas, que se observan tras el daño cerebral, indican que las habilidades conductuales observables no pueden ser analizadas en bloque, como si fueran manifestaciones de una única función subyacente.
  2. La interpretación de la ejecución patológica por referencia a la teoría normal permite al investigador ir más allá de la mera descripción de la sintomatología, para explicar los procesos subyacentes que están afectados.
  3. En todo sistema complejo, fallos y errores manifiestos idénticos pueden proceder del mal funcionamiento de componentes subyacentes diferentes. Estas ambigüedades han de ser resueltas poniendo en relación los patrones de ejecuciones alteradas y preservadas con componentes específicos (y justificados) del sistema de procesamiento de la información.

En los años ochenta aparece una obra que iba a tener una gran influencia en el ulterior desarrollo de la neuropsicología, la “Human Cognitive Neuropsychology” de Andrew W. Ellis y Andrew W. Young (1988). Esta obra establece claramente los principios de la “neuropsicología cognitiva”, destacando los conceptos de modularidad y exponiendo las arquitecturas funcionales (modelos) de las funciones estudiadas. En este enfoque los síntomas clínicos (las capacidades afectadas y preservadas) se analizan en relación con un modelo sobre el procesamiento normal. Los componentes del modelo (representados por “cajas”) constituyen los llamados módulos, de ahí que se hable de teoría modular.
La neuropsicología cognitiva parte de unas suposiciones generales que merecen un breve comentario:

  • En primer lugar se debe destacar la aportación de Fodor a través de su obra “The modularity of mind” (La modularidad de la mente), del año 1983. Fodor propuso una serie de propiedades que caracterizarían los módulos funcionales. Estas propiedades se actualizarían y resumirían en los supuestos siguientes: modularidad funcional, modularidad anatómica, uniformidad interpersonal de una arquitectura funcional y substractividad. El supuesto teórico de la substractividad establece que en casos de lesiones cerebrales la arquitectura funcional resultante es el sistema normal menos los componentes lesionados.
  • La neuropsicología cognitiva enfatiza el estudio de casos aislados (n = 1) frente al estudio de grupos de pacientes. Este hecho se contrapone al estudio tradicional de síndromes como afasia de Broca, o afasia de Wernicke que se fundamentan en una agrupación heterogénea de síntomas, básicamente fundamentada por la topografía cerebral afectada y una serie de disociaciones.
  • La agrupación de pacientes basada en topografías lesionadas presenta graves deficiencias ya que se pierden las especificidades de cada sujeto. De la misma manera la administración de baterías fijas tradicionales –por ejemplo, de afasias- no hace más que reflejar los rendimientos en los subtest incluidos en las mismas y por ende los correspondientes perfiles clínicos extraíbles, sin avanzar en el problema específico del paciente.

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