Lóbulos frontales, Funciones Ejecutivas y Conducta (1)

Caso Phineas Gage (1848)

En la línea de la neuropsicología cognitiva, priorizando el estudio de casos aislados (n = 1) frente al estudio de grupos de pacientes, tenemos el caso de P. Gage (Harlow (1866) – La lesión afectó ambos lóbulos frontales-Corteza órbitofrontal:

El 13 de septiembre de 1848 Phineas estaba trabajando a las afueras de Cavendish; Vermont en la construcción de una línea de ferrocarril. Su puesto era de capataz y en general era descrito como un hombre eficiente y capaz.

Una de sus funciones era colocar cargas explosivas en agujeros taladrados en la roca. Para ello llenaba el agujero de pólvora, colocaba un detonador, y finalmente lo tapaba con arena y aplastaba la arena con una pesada barra de metal. Ese día Phineas en un descuido olvidó echar la arena antes de presionar con la barra, por lo que al hacerlo hubo una chispa que hizo que explotase la pólvora. Esta explosión a su vez provocó que la barra de metal saliese disparada atravesando el cráneo de Gage y aterrizando a casi 30 metros de distancia.

La barra, que medía un metro de largo y más de 3 cm de diámetro y pesaba 6 kilos entró en su cráneo por la mejilla izquierda y salió por la parte superior, tras atravesar el cortex cerebral anterior.

Podemos saber lo que ocurrió a partir del relato que el doctor Harlow preparó 20 años después: La recuperación física de Gage fue completa; sin embargo en palabras del propio Harlow “El equilibrio o balance entre su facultad intelectual y sus propensiones animales se había destruido”. Tras pasar la fase aguda, Gage se volvió irregular, irreverente, blasfemo e impaciente. A veces era obstinado cuando le llevaban la contraria, pero por otro lado pese a que continuamente estaba pensando en planes futuros “los abandonaba mucho antes de prepararlos“; y era muy bueno a la hora de “encontrar siempre algo que no le convenía”. Todo esto a pesar de que previamente al accidente era un hombre responsable. Su matrimonio terminó, ya que su esposa consideraba que él ya no era el mismo de antes.  http://es.wikipedia.org/wiki/Phineas_Gage

Derivado del estudio de casos como éste podemos saber que los lóbulos prefrontales son el sustrato anatómico para las funciones ejecutivas (FE), por lo que el desarrollo de las FE está vinculado al desarrollo de la corteza prefrontal (CPF).

Las funciones ejecutivas incluyen un conjunto de habilidades cognoscitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, el diseño de planes y programas, el inicio de las actividades y de las operaciones mentales, la autorregulación y la monitorización de las tareas, la selección precisa de los comportamientos y las conductas, la flexibilidad en el trabajo cognoscitivo y su organización en el tiempo y en el espacio.

En resumen, las FE nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin y comprenden la atención, planificación, secuenciación y reorientación sobre nuestros actos.

En la actualidad ha surgido especial interés por el estudio de las funciones ejecutivas, Crews, las considera como los procesos mentales que ponemos en marcha para resolver problemas generados interna y externamente, es decir, las representaciones mentales del sujeto y los problemas derivados de su interacción con el medio.

El objetivo de las funciones ejecutivas es solucionar estos problemas de una forma eficaz y aceptable para la persona y la sociedad.

Todas estas funciones se asocian neuroanatómicamente a circuitos neurales entre los que los de la corteza prefrontal juegan un papel fundamental.

Las escalas de medida de los factores relacionados con la función ejecutiva difieren unas de otras en múltiples aspectos, con lo que realmente constituyen un conjunto de instrumentos muy heterogéneo. En este sentido, es razonable pensar que no miden el mismo tipo de rasgos o síntomas. Ejemplos:

  1. No-conformidad, factor que alude a rasgos de personalidad impulsiva, así como a ideas asociales poco convencionales,
  2. Ansiedad social / desorganización cognitiva, relativo a aspectos de la ansiedad de tipo social y problemas en las funciones atencionales.

¿Qué ocurre en la conducta por las lesiones del lóbulo frontal?

Los efectos de una lesión del lóbulo frontal sobre el comportamiento varían en función del tamaño y de la localización del defecto físico:

  • Las pequeñas lesiones no suelen causar cambios notorios en la conducta si sólo afectan a un lado del cerebro, aunque a veces ocasionan convulsiones.
  • Las grandes lesiones de la parte posterior de los lóbulos frontales pueden causar apatía, falta de atención, indiferencia y, a veces, incontinencia.

Las personas que presentan grandes alteraciones más hacia la parte anterior o lateral de los lóbulos frontales tienden a distraerse fácilmente, se sienten eufóricas sin motivo aparente, son argumentativas, vulgares y rudas; además, puede que no sean conscientes de las consecuencias de su conducta.

Encontramos también disfunciones del lóbulo frontal en algunos síndromes que presentan la conducta de confabulación.

Los efectos del consumo crónico de alcohol sobre la corteza prefrontal y las funciones ejecutivas han sido estudiados por numerosos investigadores, sin embargo, el consumo abusivo agudo intermitente lo ha sido menos.

Continuará…

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