Liderazgo y Talento: sustancia Gris y sustancia Blanca

19.1 sustanciagris

“Ser poderoso es como ser mujer. Si le tienes que decir a la gente que lo eres,    entonces no lo eres”. M. THATCHER

En el tejido que conforma el cerebro humano tenemos dos componentes:

  1. materia gris: compuesta por los cuerpos celulares de las neuronas (centros de procesamiento) y el neuropilo (región comprendida entre varios cuerpos celulares o somas compuesto de un ovillo denso de terminales axónicos, dendritas y células gliales -astrocitos y oligodendrocitos-. También comprende las conexiones sinápticas de las ramificaciones axónicas y las dendritas). Se excluye generalmente de la definición de neuropilo a la sustancia blanca.
  2. materia blanca: formada por fibras nerviosas que alojan una alta concentración de axones blancos debido a la presencia de forros de mielina (células de neuroglia) que aíslan a los axones (abarca las ramificaciones nerviosas -fibras descendentes y ascendentes-, a través de las cuales se comunican las células entre sí). La mielina actúa como aislante y aumenta la velocidad de transmisión de todas las señales nerviosas, mejorando la conectividad.

En el encéfalo, la materia gris está por fuera y la blanca por dentro, aunque algunas masas importantes de sustancia gris se ubican profundamente dentro de la sustancia blanca.

Pertenecen al telencéfalo, los ganglios basales:

  • El Cuerpo estriado (Núcleo caudado)
  • El Núcleo lenticular (Putamen y Globo pálido) y
  • La Amígdala.

Por la parte interna de los hemisferios cerebrales -formada por sustancia blanca de los axones mielínicos de las neuronas-, está la zona denominada cuer­po calloso, que conecta entre sí los dos hemisferios.

El cerebelo presenta pliegues en su superficie y la sustancia gris de su parte cortical penetra en el interior de la blanca, formando arborizaciones llamadas “árbol de la vida”. Dentro del cerebelo tenemos los núcleos cerebelosos de sustancia gris.

En la cara anterior del bulbo raquídeo, se mantienen algunas características observadas en la médula espinal, se continúa hacia arriba el surco medio anterior y a cada lado de este surco se ubican las pirámides, estructura que contiene la vía córtico-espinal. Los centros de sustancia gris que encontramos en los extremos superiores de los fascículos, los Núcleos gracilis y cuneatus, son puntos de relevo en las vías del cordón posterior, que transmiten aferencias de tacto fino y propiocepción consciente.

En la médula espinal es justo al revés, gris por dentro y blanca por fuera.

La sustancia blanca está formada por millones de vías de comunicación, cada una compuesta por un cable largo e independiente (el axón), cubierto por una sustancia blanca y grasa (la mielina), esos cables blancos comunican las neuronas de una región del cerebro con las de otras regiones.

19.2 tensor difusion

Una nueva técnica de formación de imágenes está arrojando luz sobre la fisiología cerebral. La tomografía por resonancia magnética (TRM) supuso el comienzo de una nueva era en la investigación cerebral. Una variante de la TRM es la de la imagen por tensor de difusión (ITD).

 

19.2 blanca_tensordifusión

La tractografía obtenida por el IDT permite visualizar la anatomía, al crear imágenes de los tractos y fibras del sistema nervioso basadas en las características de la difusión del agua en las diferentes regiones, haciendo posible explorar la integridad celular o su patología. Esta técnica permite obtener información no solo sobre el lugar donde se hallan las fibras nerviosas en la sustancia blanca sino sobre las lesiones que pudiera tener, permitiendo evaluar dos parámetros: anisotropía fraccional (FA), que mide la dirección de la difusión y detecta lesiones de la sustancia blanca, y difusividad media, que mide la extensión de la difusión y es sensible para detectar daño ultraestructural de la sustancia blanca.

Mientras que la materia gris está asociada principalmente con el procesamiento y el conocimiento, la materia blanca modula la distribución de los potenciales de acción, actuando como un retransmisor y coordinando la comunicación entre las diferentes regiones del cerebro.

La corteza cerebral centraliza e interpreta las sensaciones, elabora las respuestas conscien­tes, controla los movimientos voluntarios y es la sede de la conciencia, la memoria y la inte­ligencia.

La sustancia gris corresponde al lugar donde se elaboran los cálculos mentales y se almacenan los recuerdos.

La sustancia blanca, que ocupa casi la mitad del cerebro humano, interviene en el aprendizaje y en la enfermedad mental. Las investigaciones revelan un fenómeno sorprendente: la inteligencia y varios trastornos mentales podrían depender de conexiones cerebrales constituidas exclusivamente de sustancia blanca. (Fields, R. Douglas)

En los últimos quince años, estudios con ITD han demostrado hasta qué punto la estructura y densidad de estas redes resultan decisivas para numerosas funciones humanas: la motilidad, capacidades cognitivas como la lectura y el cálculo, la creatividad y la inteligencia. De hecho, en algunas enfermedades, como en el caso de la esquizofrenia, aparecen alteraciones en las conexiones nerviosas de la sustancia blanca. (Goebel, R, y Zimmermann, J.)

Aunque la potencia de computación básica del cerebro, sin duda se encuentra en las neuronas individuales, es su acción colectiva, gracias a la conectividad de la sustancia blanca, la que permite la formación de redes a gran escala que caracterizan el cerebro humano y el pensamiento. Por esta razón, las modificaciones modestas en la sustancia blanca pueden ocasionar grandes cambios en la capacidad cognitiva.

Sabemos que la calidad y cantidad de la materia gris y la blanca producen que las conductas de los individuos sean funcionales o disfuncionales. ¿Cuál será la cantidad/calidad de estas materias –gris y blanca-,  que determinan el talento y el liderazgo?.

Anuncios

Alteraciones de las FE y Adicciones (II)

18.1 vias dopaminergicas

“Si un hombre tiene un poco de conciencia, lo asalta cuando está sobrio. Y entonces se abate”. Pigmalión de G. B. SHAW

Teorías explicativas del proceso de adicción y su relación con los efectos en las FE (memoria de trabajo, planificación, flexibilidad, monitorización e inhibición de conductas):

Las causas de la adicción se han ido explorando de manera científica y se ha podido averiguar el papel de la química cerebral en su desarrollo. Así, se ha llegado a que es una enfermedad compleja de naturaleza bio-psico-social. Es decir, sus causas son múltiples e interactúan de una manera compleja. Su etiología, multifactorial y sistémica complica bastante su comprensión de una manera lineal al estilo de causa-efecto.

Además de la química cerebral, los factores de personalidad juegan un papel importante en el desarrollo de la adicción, aunque ello no signifique la existencia de la “personalidad adictiva”. Se ha observado que la baja tolerancia a la frustración y la dificultosa gestión de los sentimientos propios, son rasgos comunes al desorden adictivo, sin embargo, existen distintas personalidades con estos rasgos sin que presenten adicción.

Más bien, todos los factores mencionados-biológicos, genéticos y socio-culturales-, son los que configuran la predisposición y después, con la aparición del factor desencadenante (sustancias psicotrópicas, juego, sexo, relaciones, comida, etc.), evolucionarían hacia el proceso de adicción.

Coincidiendo con este modelo, se pueden formular algunos pronósticos a partir de resultados experimentales como:

  • los hijos de alcohólicos muestran una probabilidad 3 ó 4 veces mayor de desarrollar el desorden alcohólico (Schuckit, 1987; Cotton, 1979)
  • los estudios con gemelos adoptados han sido conclusivos en la existencia de factores genéticos predisponentes (Prescott & Kendler, 1995)

Además, se han identificado en el cerebro los receptores primarios y los neurotransmisores asociados de casi la mayoría de las drogas de abuso, demostrando la importancia del sistema de la dopamina en la disfunción adictiva de estas drogas.

Sin embargo, existe también otro modelo explicativo de la aparición del trastorno de adicción que estaría relacionado con la existencia de la “personalidad adictiva”.

Según estos autores, algunas drogas provocan determinados comportamientos, pero habitualmente los adictos consumen las drogas más en relación directa con su personalidad previa. Aunque existan drogas que por sus componentes químicos, generen euforia o depresión, o incluso violencia, lo que determina el curso del comportamiento del adicto es básicamente la patología previa.

Para los autores que lo consideran aprendizaje condicionado, los estímulos neutros que se asocian con la droga quedan condicionados, por ej., encuentros con ciertas personas, ir a lugares como discotecas, etc.. Incluso podrían añadirse a estos estímulos los estados afectivos y emocionales que en muchas ocasiones acompañan al consumo de drogas y que de igual manera pueden quedar condicionados. Una vez condicionados pueden por sí mismos incrementar la dopamina y desencadenar el deseo de consumir, lo que explicaría el riesgo de las personas con una adicción a recaer cuando se exponen a un entorno en el que previamente se ha consumido la droga, y englobaría parte de lo que Ingelmo y cols. (2000) han denominado el “contexto drogado” (citados por M. de Iceta).

Otra explicación del fenómeno es la teoría de la sensibilización al incentivo de Robinson y Berridge, (1993), que también ubica el impulso a consumir drogas dentro de las vías mesotelencefálicas de dopamina del cerebro y que atribuye carácter de incentivo a la percepción y representación mental de los acontecimientos asociados con la activación del sistema. Esta sensibilización al incentivo transforma el deseo ordinario en “deseo compulsivo”. Después de suficiente exposición, el placer de las conductas adictivas se vuelve irrelevante ya que el sistema neural deseante está construido para estimular al organismo a conseguir un objetivo, por tanto lo que sigue es el consumo compulsivo de droga a pesar de los fuertes efectos adversos, pérdida de trabajo, del hogar e incluso el bajón que algunos consumidores sienten después del consumo. Esto explicaría el fenómeno clínico común de que los pacientes dicen que a ellos no les “gusta” fumar cigarrillos o consumir cocaína y al mismo tiempo sienten intensos deseos que aparentemente solo pueden ser satisfechos mediante el consumo de la droga. Esto, nos podría llevar a la reflexión sobre las diferencias interindividuales en la vulnerabilidad de este sistema, vulnerabilidad interindividual que a su vez estaría desde un principio en interacción con el medio ambiente.

Otra posible teoría explicativa es la adicción como intolerancia a los afectos de Khantzian. Este autor plantea la hipótesis de que la preferencia por una droga supone algún grado de especificidad psicofarmacológica: Los opiáceos atenúan los sentimientos de cólera o violencia, el alcohol y los depresores del SNC alivian los sentimientos de aislamiento, vacío y ansiedad y los estimulantes (anfetaminas, cocaína, etc.) mejoran la hipotonía, alivian la depresión o contrarrestan la hiperactividad y los deficits de atención. Khantzian considera su trabajo como una ampliación del trabajo de la psicología del Self, (especialmente Kohut – 1971, 1977) y localiza los orígenes de la incapacidad para regular los afectos en la infancia temprana y en un fracaso de la internalización de la capacidad de autocuidado.

18.2 adicciones

La hipótesis de la automedicación se confirma constantemente cuando se escuchan los relatos que hacen los pacientes de cómo responden a los estados afectivos intolerables mediante el uso de drogas. (Dodes – 1990, 1996). Dodes cree que la puesta en funcionamiento de la conducta adictiva sirve para restaurar un sentimiento de potencia contra la vivencia de impotencia/indefensión. Por medio de la conducta adictiva se restaura un sentimiento de poder como reemplazo a la reafirmación de poder en el mundo real.

Y por último, la adicción como sustituto del objeto, cuya formulación original es de Winnicott, tiene en común con los 3 puntos de vista anteriores que considera completamente errónea la idea de que la adicción es impulsada por un deseo de placer. Pues, según este modelo, la falta de capacidad para usar las relaciones internas o externas tiene como resultado la necesidad constante de conductas adictivas como objetos transicionales.

Las causas mencionadas hasta aquí pueden hacerse extensivas a los demás procesos de adicción sin sustancias, como la ludopatía:

El origen de la adicción al juego es un proceso complejo, pero dentro de los numerosos factores del juego, son especialmente significativos:

A)   Una profunda alteración de la autovaloración (alteración narcisista).

B)   Una alteración de las relaciones.

C)   Una irritación desregulada.

En la clasificación DSM-IV, son además mencionados los típicos modelos de pensamiento alterado en los juegos de azar:

1)    El especial significado del dinero para el jugador.

2)    El pensamiento sobre el rendimiento violentamente competitivo.

3)    Su habitual y exagerada necesidad de reconocimiento social.

4)    Una tendencia a la furia.

5)    Las reiteradas apariciones de enfermedades psicosomáticas producidas por el estrés.

En la ICD-10, la clasificación de enfermedades establecida internacionalmente, la patología del juego figura bajo las “anomalías habituales y alteraciones de los controles del impulso”.

Una gran parte de los adictos al juego (cerca de un tercio) sufren también de algunas otras dependencias, como alcoholismo o adicción a las otras drogas de abuso.

También en el caso de la ludopatía, el proceso de adicción tiene resultados similares para los adictos:

Se desarrolla una dinámica propia, típica de la adicción, que alcanza a todos los aspectos de la vida y se manifiesta en, por ejemplo, el intento de equilibrar las constantes pérdidas con apuestas excesivas. Se llega a un avanzado aislamiento social. Se sienten la vergüenza y el endeudamiento, por lo que el juego se comienza a ocultar. Se ingresa cada vez más en un ambiente determinado por un estilo de vida típico de los juegos de azar, que se basa en una necesidad de satisfacción sin principio ni fin.

Por último, la adicción puede avanzar hasta una ruina financiera, pérdida del apoyo familiar, amenaza de la posición profesional, etc. Esto puede llevar a acciones criminales con el fin de conseguir dinero para el juego. Y a nivel corporal, se manifiestan las consecuencias de un juego nervioso constante a través de diferentes síntomas psicosomáticos, tales como úlcera gástrica, dolores de cabeza e infartos.

Para concluir y como dice M. Chóliz, “no es adaptativo depender del tabaco para concentrarnos en una tarea, como tampoco es sano depender del alcohol para divertirse, consumir éxtasis para sentirse feliz, o depender de la cocaína para rendir eficazmente en el trabajo, o en el sexo. Pero tampoco lo es depender del juego de azar para recuperar pérdidas económicas sufridas por el propio juego, del trabajo para mantener autoestima, del cónyuge para tomar decisiones, o de la religión para pensar. El problema aparece cuando no podemos solucionar los problemas sin acudir a ellos. El círculo se cierra definitivamente cuando los problemas son inducidos precisamente por la propia adicción”.

Alteraciones de las FE y Adicciones (I)

17 adicciones

“…¿qué fue primero? – ¿causa o consecuencia?”. J. C. BOUSO

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “droga es toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, pueda modificar una o varias de sus funciones. En 1982, la OMS intentó delimitar cuáles eran las sustancias que producían dependencia y declaró como droga aquella con efectos psicoactivos, -capaz de producir cambios en la percepción, el estado de ánimo, la conciencia y el comportamiento-, susceptible de ser auto-administrada”.

Es decir, desde la perspectiva médica y científica, se utiliza el vocablo droga para referirse a un gran número de sustancias que cumplen las siguientes condiciones:

  • Que introducida en un organismo vivo, son capaces de alterar una o varias de las funciones psíquicas de éste.
  • Inducen a las personas que las toman a repetir su auto-administración, por el placer que generan.
  • No tienen ninguna indicación médica y, si la tuvieren, pueden utilizarse con fines no terapéuticos.

En nuestro contexto, podemos observar adicciones CON y SIN droga: Personas con problemas de ludopatía, adicción a internet, al móvil,… padecen las llamadas “adicciones sin droga”. Según E. Echeburua, “las adicciones no pueden limitarse a las conductas generadas por sustancias químicas como los opiáceos, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol”. Existen otro tipo de adicciones recientemente denominadas adicciones psicológicas o “adicciones sin droga”, en las que se produce el mismo proceso que con las sustancias: todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras al menos en sus primeras fases, y que generan una pérdida de control en el sujeto. Resulta frecuente que este tipo de adicciones psicológicas se combinen con una o más adicciones químicas.

Tratando de averiguar la secuencia del proceso de la adicción, encontramos que en el origen -primer paso-, es un acto voluntario de abandono de las rutas habituales de satisfacción de necesidades emocionales, (consigo mismo, con la comunidad, con los próximos, etc.). En la segunda ocasión y las siguientes, se decide repetir la experiencia porque resultó satisfactoria, hace sentirse bien; y así, las repeticiones pasan a ser hábito hasta que la frecuencia e intensidad de las experiencias llevan a perder la capacidad de control de dichas actividades. La adicción, por tanto, podríamos decir que es un acto voluntario como respuesta a una necesidad de cambio en un ambiente socializante.

Por otra parte, intentando responder a la pregunta que encabeza este texto: ¿causa o consecuencia?, nos encontramos que diversas conductas normales durante la adolescencia, como la toma de riesgos, la búsqueda de novedades o la respuesta a la presión de grupo; incrementan la propensión a experimentar con drogas legales o ilegales, lo que pudiera ser un reflejo de un desarrollo incompleto de determinadas áreas cerebrales (por ej. mielinización de algunas regiones del lóbulo frontal) implicadas en los procesos de control ejecutivo y motivación.

La actualización de los conocimientos neurobiológicos de las adicciones plantea que tras el uso crónico de sustancias se producen unas modificaciones a nivel cerebral de larga duración que explicarían gran parte de las conductas asociadas a la adicción, como la compulsividad en el consumo, o la concentración del interés en torno al consumo con el abandono de otras áreas, (Volkow y Li, 2004).

17.2 adicciones

Estudios de neuroimagen cerebral recientes han revelado una disrupción subyacente en regiones que son importantes para los procesos de motivación, recompensa y control inhibitorio. Anomalías en la corteza orbitofrontal (región cerebral relacionada con la conducta compulsiva) y en la circunvolución anterior del cíngulo (área cerebral relacionada con la desinhibición) pudieran estar tras la naturaleza compulsiva de la administración de la droga en los adictos o en su incapacidad para controlar las ansias de consumir cuando se encuentran expuestos a las drogas. Así, aunque inicialmente la experimentación y el uso recreativo de drogas es voluntario, una vez se establece la adicción este control se ve afectado notablemente.

Estudiando los casos patológicos encontramos los Síndromes Disejecutivos afectando a las siguientes áreas del córtex frontal cerebral:

  • Dorsolateral:  Lo puede provocar una lesión en cualquier región del circuito dorsolateral, principalmente por lesión de las áreas 9 y 10 de Brodmann.

– Desorganizado. Sindrome disejecutivo práxico, déficit programación motora, perseveraciones, interferencia afectiva.

  • Orbitofrontal:  Se produciría por una lesión a cualquier nivel del circuito órbitofrontal pero especialmente por lesión de las áreas basales 11 y 12 de Brodmann. Una causa frecuente de lesión en esta región es la ruptura de un aneurisma de la arteria comunicante anterior. Un caso clásico ya en la literatura es el del paciente EVR descrito por Damasio.

– Está asociado con conductas de desinhibición, impertinencia, irritabilidad, labilidad emocional, falta de tacto, distractibilidad y desinterés por los sucesos actuales. Controlado por estímulos inmediatos, (conducta de imitación y utilización).

– El sentido del humor, moria (el paciente parece divertirse con lo que a nadie le hace gracia). Además, de incapacidad para “captar” el sentido de un chiste, el paciente suele ser consciente de ese “problema”.

  • Medial:  Se produce por una lesión a cualquier nivel del circuito mesial, pero especialmente por lesión del área 24, la región anterior del giro cingulado.

– Apatía o abulia.  Afecta las capacidades volitivas, pérdida de espontaneidad, falta de iniciativa, déficit en fluidez verbal.

– El principal síntoma, especialmente si se trata de lesiones bilaterales, es el mutismo acinético. El paciente está despierto, pero sumido en una total apatía y no muestra ningún tipo de emoción.

– No tienen dificultades en almacenar información a largo plazo.

– Tienen dificultades para ordenar los acontecimientos en el tiempo, o seguir una secuencia, tanto verbal como motora.

– Tienen capacidad de almacenar información, pero dificultades para recuperarla.

–  “Efecto tarea difícil”.

– Dificultades en la fluidez verbal y para la comprensión de estructuras gramaticales tanto en el lenguaje oral como escrito. El lenguaje tiende a ser escaso.

– Defecto en la programación motora.

Las lesiones en el área prefrontal izquierda causan defectos en el pensamiento verbal (Luria 1980), mientras que los cambios emocionales son más notables en lesiones del lado derecho (Ardila, 1984).

Siguiendo con los procesos neurobiológicos, hoy sabemos que los incrementos de dopamina inducidos por las drogas facilitan el aprendizaje condicionado. Este neurotransmisor está relacionado con la predicción de la recompensa y con la relevancia (definida ésta como capacidad para producir una activación o desencadenar un cambio atencional-conductual).

De acuerdo con la elaboración de Bouso, existen ciertos déficits metodológicos en el estudio de las adicciones:

  1. Muchos estudios arrojan puntuaciones subclínicas
  2. No se controlan estados premórbidos ni estilos de vida
  3. Pocos estudios prospectivos y longitudinales
  4. Raramente se controlan otras variables: genéticas, médicas, de personalidad (temperamento/carácter), alteraciones comportamentales, comorbilidad, vulnerabilidad psicosocial, factores de estrés
  5. Muchos estudios con poblaciones clínicas o preclínicas; pocos con consumidores no problemáticos
  6. Se consideran patrones de consumo pero no periodos de maduración cerebral en las fases de inicio del consumo
  7. Pocos estudios tras períodos largos de abstinencia
  8. Problemas de validez ecológica y de criterio de escalas de evaluación
  9. Los resultados raramente se comparan con otras submuestras poblacionales
  10. Problema del policonsumo
  11. No se contemplan ganancias secundarias

Y a ello hay que añadirle un hecho importante en el tratamiento de estos desórdenes, y es, que cada persona es diferente y muestra distintos matices del problema de modo que es necesario individualizar cada caso y realizar un estudio amplio de la historia personal y familiar antes de hacer un diagnóstico.

Continuará…

Dificultades para la Evaluación Neurocognitiva de las FE

15.1 evaluación

“El hombre moderno nace en la clínica y muere en el hospital: ¿debe vivir también como en una clínica?”. El hombre sin atributos de R. MUSIL

Existen algunas circunstancias que nos orientan a tener en cuenta las dificultades de evaluación de las disfunciones ejecutivas, dado que ello nos permitirá aceptar, o no, los resultados como datos irrefutables:

  • Complejidad estructural y funcional del lóbulo frontal
  • Poca operatividad de la descripción de FE
  • Validez de los Test
  • Peso de la evaluación cualitativa
  • Necesidad de plantear validez ecológica
  • Necesidad de valorar aspectos funcionales (vida cotidiana)
  • La evaluación neuropsicológica debe llevarse a cabo por personas especializadas
  • Evaluación cualitativa y cuantitativa
  • No hay pruebas que nos permitan evaluar los diferentes componentes de las FE
  • Una de las tareas más empleada en la evaluación neuropsicológica de personas que han sufrido un traumatismo craneoencefálico (TCE), es el test de clasificación de cartas de Wisconsin (WCST), considerado por muchos autores como un indicador de la existencia de lesiones en las áreas prefrontales del neocortex. Sin embargo, existe una amplia evidencia, tanto neurofisiológica como clínica, que cuestiona el empleo de esta prueba como un marcador directo de daño cerebral frontal y pone de relieve que WCST no permite discriminar entre pacientes con lesiones difusas y pacientes con lesiones frontales.

Por ese motivo, nos parece interesante tener en cuenta la existencia de pruebas que se corresponden con modelos teóricos vinculados a las correlaciones entre emociones y funciones ejecutivas, en el desarrollo de los individuos considerados normales en su entorno ecológico –la sociedad-, y no solamente referido a las disfunciones en un entorno aislado –el laboratorio-.

En este caso estaremos eligiendo enfocarnos en la conducta de los individuos, a través de su discurso conversacional, como un sistema integrado propio de los seres humanos operando en el lenguaje.

Para ello, partimos de este enunciado de H. Maturana y F. Varela en Autopoiesis, La Organización de lo Vivo (1997):

“…Nada más difícil que entender y aceptar la espontaneidad de los fenómenos biológicos en una cultura como la nuestra orientada al explicar propositivo o finalista de todo lo relacionado con lo vivo. Los procesos moleculares ocurren, en cada instante, como resultado de las propiedades estructurales de las moléculas, y no porque nada externo a éstas los guíe.

Orden y caos son dos aspectos de los comentarios explicativos que un observador puede hacer sobre lo que pasa en la dinámica sistémica espontánea de constitución de un sistema en un dominio de determinismo estructural desconocido para él o ella, y no dos condiciones intrínsecas de lo que un observador puede llamar el mundo natural. Al reflexionar sobre lo que pasa en la dinámica espontánea de constitución de los sistemas, lo que un observador nota es que en la distinción de un sistema surgen para él o ella tres dominios de orden: 1) el dominio de las coherencias estructurales del sistema distinguido, 2) el dominio de las coherencias estructurales de lo que surge como medio y en su distinción del sistema, y 3) el dominio de la dinámica de las relaciones entre el sistema y el medio. Además, para el observador que mira el ámbito de donde surge un sistema desde las coherencias del operar de éste como totalidad sin que él o ella lo pueda describir, ese ámbito es, sensus stricto, caótico: en otras palabras, desde la perspectiva del operar de un sistema que surge sin que un observador sea capaz de predecir su surgimiento, el ámbito desde el cual surge antes de su aparición, es el caos, después, si el observador es hábil y logra proponer un mecanismo generativo, deja de serlo. Lo que sorprende, y hace pensar en la necesidad de procesos intencionales o propositivos en relación al ser vivo, es la coherencia operacional de éste con su circunstancia en una dinámica conductual que se ve adaptándose a un ámbito que aparece cambiante de manera independiente.”

Paralelamente, siguiendo en el estudio de la conducta de los individuos, como resultado de la gestión de sus emociones, consideramos importante buscar las posibles respuestas a la pregunta: ¿para qué conocer el mundo de las emociones?:

El neurólogo G. Perna en Las emociones de la mente: Biología del cerebro emotivo (2005) dice, “…Cada uno de nosotros conoce sus emociones y sabe lo cambiantes que son estos estados de ánimo y como escapan a nuestro control. Y las vemos como algo de lo que podemos ser conscientes sólo en el momento en que “las estamos sintiendo”.

Ante todo, nuestro cerebro emotivo debe considerarse una función decisiva para sobrevivir en el presente y devenir del futuro. Por lo tanto, no deben reprimirse las emociones, sino educarse hacia el dominio de las negativas y el reforzamiento de las positivas; y el desarrollo de la inteligencia emotiva debe convertirse en una prioridad del proceso educativo.

Además, no debemos olvidar que el nivel de desarrollo de nuestro cerebro, en el actual estadio de evolución, es tal que hace del cerebro emotivo el dueño del comportamiento humano. El control de las emociones es, pues, muy difícil y la influencia de éstas sobre el individuo es muy importante. Así pues, debemos comprender que todas aquellas situaciones, perturbaciones o patologías que rompen el equilibrio emotivo de un individuo no pueden dirigirse con un imperativo “¡domínate!” o con “un poco de buena voluntad”.

En esa línea, descubrimos tipos de trastornos del comportamiento o desorden emocional, como la anorexia, vigorexia, etc., que no son consideradas enfermedades estrictamente hablando, sino resultado de formas o estilos de vida en nuestra sociedad actual. Sin embargo, son tipificadas como la manifestación de un trastorno obsesivo cuyas causas son múltiples y en las que cada caso posee sus peculiaridades.

Acercarse al mundo de las emociones, no como sujetos que “sienten” emociones, sino con el espíritu del explorador que indaga y trata de ver qué hay detrás de la pura apariencia de un fenómeno, es lo que se trata de hacer en nuestro estudio.

Evaluación Neurocognitiva de las FE

15.2 evaluación

“Cuánto hubiera entusiasmado al frenólogo Gall el caso de un Czentovic, en que ese genio específico aparece incrustado en una desidia intelectual absoluta, como una sola veta de oro en una tonelada de roca” . Novela de Ajedrez de S. ZWEIG

Antes de estar en condiciones de investigar cómo se ejecutan físicamente en el cerebro los componentes de la cognición y sus interacciones, es necesario disponer de explicaciones plausibles, apoyadas en datos empíricos, acerca de la organización psicológica de las funciones cognitivas.

Entre las funciones cognitivas, en la actualidad ha surgido especial interés por el estudio de las funciones ejecutivas (FE) -existen hasta 33 definiciones diferentes de este concepto-, como la actividad de un conjunto de procesos cognitivos vinculada históricamente al funcionamiento de los lóbulos frontales del cerebro.

Todas estas operaciones se basan en la idea de que sirven para controlar y regular el procesamiento de la información a lo largo del cerebro (Gazzaniga, Ivry y Mangun, 2001). El objetivo de las funciones ejecutivas es solucionar estos problemas de una forma eficaz y aceptable para la persona y la sociedad.

En síntesis, son consideradas como los procesos mentales que ponemos en marcha para resolver problemas generados interna y externamente, es decir, las representaciones mentales del sujeto y los problemas derivados de su interacción con el medio (Crews et al., 2007).

A partir de ahí, podemos enfocarnos para su estudio, en el desarrollo normal de las FE, o en el desarrollo deficitario. Podemos interpretar los déficits de la cognición en relación con los modelos formales de procesamiento de la información de los sistemas (cerebro/mente) normales, o podemos estudiar las patologías de la cognición.

Bruce F. Pennington, Sally J. Rogers y Loira Bennetto citan que el concepto empírico de la disfunción ejecutiva se observa principalmente de la investigación con pacientes y animales de experimentación con lesiones en el cortex prefrontal, sobre todo en su porción dorso lateral.

La neuropsicología cognitiva enfatiza el estudio de casos aislados (n = 1) frente al estudio de grupos de pacientes. Mientras que el estudio tradicional de síndromes que se fundamentan en una agrupación heterogénea de síntomas, está básicamente fundamentada por la topografía cerebral afectada y una serie de disociaciones.

Con estas premisas, avanzamos una serie de instrumentos que pueden ser utilizados para evaluar el correcto funcionamiento, o las disfunciones, en la conducta de los sujetos:

Función Ejecutiva

Test

Procesos inhibitorios

                       Stroop  –  Go-nogo  –  MFFT

Flexibilidad

                           TMT / B  –  WCST – IGT

Planificación

                     Torre de Hanoi  –  Torre de Londres

                            Mapa Zoo (BADS)

Fluidez  y Producción

                       Fluidez verbal  –  Fluidez de dibujos

Descripción de las herramientas de evaluación:

  • TAREAS GO-NO GO

Dificultades en este tipo de tareas es habitual en pacientes con lesiones orbitales

Provocan una tendencia de respuesta ante una señal (GO) que aparece con una alta frecuencia, mientras debe inhibir esa misma respuesta ante un cambio especifico (NO GO)

Debe ser una presentación rápida y de por lo menos 15 items

  • STROOP

Lectura de palabras

Denominación de colores

Tarea de interferencia

Inhibición automática

Atención selectiva

  • MFFT  Test de emparejamiento de figuras familiares: TEFF

Ordenador , 16 items

  • WCST: Clasificación de Cartas de Wisconsin

4 tarjetas-estímulos

128 tarjetas-respuestas

Contiene figuras de varias formas, colores y número de figuras.

Se van agrupando según diversos criterios que se modifican a lo largo de la prueba. Se analizan tiempos de congruencia y aprendizaje.

Es una medida de la habilidad requerida para desarrollar y mantener las estrategias de solución de problemas para lograr un objetivo.

  • IGT: El Juego de azar de Iowa

4 barajas virtuales presentadas a los participantes en una pantalla de ordenador. Se les indica que cada vez que eligen una carta ganarán un poco de dinero del juego. Pero a veces la elección de la carta implica una pérdida de dinero. La meta del juego es ganar tanto dinero como sea posible.

Es una tarea psicológica diseñada para simular la toma de decisiones en la vida real. Es ampliamente utilizada en la investigación de la cognición y la emoción.

Los déficits cognitivos relacionados con las disfunciones ejecutivas pueden estar producidos por traumatismo craneal o accidente cerebro-vascular, por exposición a substancias neurotóxicas, como en el caso de los sujetos que trabajan con estas sustancias (trabajadores agrícolas, pintores, empleados de laboratorio, etc), o en casos de adicción a sustancias, como el alcoholismo y la drogadicción, o también en el trastorno por estrés post-traumático.

El objetivo de la evaluación es estudiar los déficits cognitivos, tanto para proveer información acerca de la posible evolución del cuadro y su pronóstico, como para el diseño y planificación de estrategias de rehabilitación.

Por último, es interesante también mencionar aquí, la existencia de estudios experimentales en la misma línea, que relacionan la conducta del ‘jugador’ con el funcionamiento de la toma de decisiones en condiciones de riesgo y su relación con la regulación de las funciones ejecutivas, de cuyos resultados haremos uso en posteriores fases.

Teorías y Modelos de la FE

Imagen

“Muchas investigaciones acerca de la localización de las funciones cognitivas no lograron una solución adecuada del problema debido a la ausencia de un análisis psicológico estructural de las funciones que intentaban localizar”  L. VYGOTSKY

 

Antes de estar en condiciones de investigar cómo se ejecutan físicamente en el cerebro los componentes de la cognición y sus interacciones, es necesario disponer de explicaciones plausibles, apoyadas en datos empíricos, acerca de la organización psicológica de las funciones cognitivas.

Teorías:

  1. Luria: “Son los procesos que asocian ideas, movimientos y acciones simples y los orientan a la resolución de conductas complejas”. Fue el primero (1973),  en conceptualizar las FE como una serie de trastornos en la iniciativa, la motivación, la formulación de metas y planes de acción y el autocontrol de la conducta, asociados a lesiones frontales.
  2. Muriel Lezak: “Capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente”. Acuñó el término.
  3. Sholberg: “Abarcan una serie de procesos cognitivos, planificación, selección de la conducta, autorregulación, automonitorización y uso de feedback”.
  4. Mateer: “Refiere componentes tales como dirección de la atención, reconocimiento de los patrones de prioridad, formulación de la intención, plan de consecución o logro, ejecución del plan y reconocimiento de logro”.
  5. Fuster: “1980-1989, publica su teoría general sobre el córtex prefrontal y consideró que éste era fundamental en la estructuración temporal de la conducta”.

    Funciones subordinadas:

      • Función retrospectiva de la memoria a corto plazo provisional
      • Función prospectiva de planificación de la conducta
      • Función consistente en el control y supresión de las influencias internas y externas.
  6. Ozonoff, Strayer, McMahon y Filloux definen así el término: “es el constructo cognitivo utilizado para describir conductas dirigidas a un objetivo, orientadas hacia el futuro, incluye la planificación, inhibición de respuestas dominantes, flexibilidad, búsqueda organizada y memoria de trabajo. Todas las conductas de función ejecutiva comparten la necesidad de desligarse del entorno inmediato o contexto externo para guiar la acción a través de modelos mentales o representaciones internas”.

Imagen

 Modelos:

  1. Modelo Jerárquico (Stuss y Benson)
  2. Modelo de Memoria de Trabajo (Baddeley y Hitch, 1974)
  3. Modelo del Sistema Atencional Supervisor SAS (Norman y Shallice)
  4. Modelo del Marcador Somático MS (Damasio):

Con un argumento, al que denomina “hipótesis del marcador somático” (MS), Damasio defiende que el procesamiento de la emoción depende del procesamiento de la información somática. Es decir, la emoción implica unas aferencias desde el cuerpo, e implica también unas eferencias hacia el cuerpo, en ambos casos incluyendo la participación de los aspectos endocrinos y viscerales. En este marco de referencia, el hemisferio derecho parece estar especializado en la representación del cuerpo, ya que las lesiones específicas de dicho hemisferio producen una mayor pérdida de control sobre el estado general del cuerpo, que cuando las lesiones se encuentran circunscritas al hemisferio izquierdo. Es probable, señala Damasio, que las funciones referidas a la emoción y a la representación del cuerpo, que forman parte de la misma función homeostática organísmica, se encuentren lateralizadas en el hemisferio derecho.

Para Damasio la categorización contribuye a la toma de decisiones, pero esto sólo es posible si:

  • Debemos hacer uso de mecanismos de atención básica
  • Poseer un mecanismo de memoria funcional básica.

El MS forzará la atención hacia las consecuencias a las que puede conducir una acción determinada, funcionando como una señal de alarma automática ante lo inadecuado.

El MS se cruza con las funciones ejecutivas en el campo de la deliberación.

El sistema neural crítico para la adquisición de señales del MS está en las cortezas prefrontales:

  • Recibe señales de todas las regiones sensoriales.
  • Recibe señales de varios sectores biorreguladores del cerebro.
  • Representa categorizaciones de las situaciones en las que el organismo se ha visto implicado.

En su teoría cobra especial relevancia la relación entre sentimiento y emoción, siendo necesario distinguir entre ambas variables. Son dos términos que han sido utilizados de forma intercambiable por distintos autores (el propio James), pero Damasio (1998) señala que, aunque se encuentran íntimamente asociados, no son la misma cosa. Concretamente, la emoción se refiere a una serie de respuestas que, desencadenadas desde zonas concretas del cerebro, tienen lugar en otras zonas del cerebro, así como en otras partes diversas del resto del cuerpo.

El resultado final de tales respuestas es un estado emocional, que podría ser definido como el conjunto de los diferentes cambios corporales que experimenta el individuo en cuestión. Por su parte, el sentimiento se refiere al resultado del estado emocional, que hace referencia a un complejo estado mental. El sentimiento de la emoción es la experiencia mental y privada de la emoción, mientras que la emoción es un conjunto de manifestaciones, algunas de las cuales son perfectamente observables.

Las estructuras básicas (troncoencéfalo, hipotálamo y amígdala) parecen ser necesarias y suficientes para la ocurrencia de la emoción, pero no son suficientes para la consciencia de la emoción.

5. Modelo Factorial (Miyake)

6. Modelo Integrador (Tirapu, Muñoz-Céspedes y Pelegrin)

Basado en:

  • Modelo de Baddeley
  • Stuss y Benson
  • SAS de Shallice
  • MS de Damasio

Componentes:

–        Sistema sensorial y perceptual: conductas sobreaprendidas, automáticas y rápidas.  Puede darse sin implicación de la conciencia, implícitos.

–        Anticipación, selección de objetivos, planificación y control:  en cada uno actúa la MT y el SAS (como SEC), ante eventos  novedosos

EMOCIONES: El mal llamado Sistema Límbico

Imagen

“El corazón tiene razones que la razón desconoce” B. PASCAL

Un sistema biológico consiste en un conjunto de órganos y estructuras similares, que trabajan a la par para cumplir con una función fisiológica específica en cualquiera de los seres vivos.

La emoción implica al sistema nervioso por completo. Pero hay dos partes del sistema nervioso que son especialmente importantes: El sistema límbico y el sistema nervioso autónomo.

Con la publicación del libro La expresión de las emociones en los animales y en el hombre, Darwin fue el primero que puso de manifiesto la importancia funcional de las emociones. Las emociones según Darwin (1872/1984), cumplían dos funciones:

  1. Facilitaban la adaptación del organismo al medio y, por tanto, su supervivencia al reaccionar éste de manera adecuada ante las situaciones de emergencia (por ejemplo, lucha, huida).
  2. Servían como medio de comunicación de las futuras intenciones a otros animales mediante la expresión de la conducta emocional.

En el siglo XIX, Paul Broca llamó le grand lobe limbique -el gran lóbulo (del latín límbus, “frontera”)-, a las estructuras corticales que se encuentran en el límite entre el cerebro anterior y el tallo cerebral (también llamado cerebro medio). Estas estructuras incluían la circunvolución cingulada (que se arquea alrededor del margen superior del cuerpo calloso), la circunvolución subcallosa, la circunvolución callosa, la circunvolución parahipocámpica y el hipocampo.

En 1952, Paul MacLean hipotetizó que cierto número de estructuras, que incluían este anillo cortical, constituían un sistema funcional al cual nombró Sistema Límbico.

Actualmente, existe cierto desacuerdo acerca de las bases para considerar esta estructura como un sistema, incluso en torno a la propia validez del concepto de sistema límbico.

No obstante, las estructuras que tradicionalmente se consideran parte del sistema límbico incluyen, además de las áreas corticales, el Septum, la Amígdala, el Hipotálamo, y el núcleo anterior del Tálamo, entre otros.

El sistema límbico recibe tres principales fuentes de entrada cortical y cada una de estas fuentes de entrada llevan información desde las cortezas de asociación, proporcionando información altamente procesada acerca del ambiente. Asimismo, existen tres fuentes principales de salida (eferentes límbicos) hacia la corteza.

La amígdala está constituida por diferentes núcleos con fibras que conectan con el hipocampo, los ganglios basales, el hipotálamo, el tálamo y los núcleos del tronco cerebral. Desempeña un papel fundamental en el procesamiento emocional, el aprendizaje y la modulación de la atención. Su localización como estructura clave para procesar la información y para preparar la respuesta apropiada en la emoción de miedo representa un avance significativo en el conocimiento de los procesos emocionales. Las aportaciones de LeDoux (1996, 2000a, 2000b) son fundamentales para entender la emoción de miedo.

El hipotálamo, además de su papel en la regulación de la función autónoma y endocrina, también influye en la regulación de la conducta emocional, incluyendo la conducta irascible. Además, el Septum y también partes del hipotálamo producen intenso placer cuando se les estimula eléctricamente.

Con respecto al hipocampo, existe poca evidencia de que esté involucrado directamente en la emoción, sin embargo, dado que es fundamental para la memoria -según se deduce de los efectos por daño bilateral del mismo (amnesia anterógrada)-, no es sorprendente que dicha estructura pueda mediar tanto en la memoria como en la emoción.

Imagen

Los 3 grandes ejes en torno a los cuales se acumula la mayor parte de la investigación neurobiológica actual son los siguientes:

  1. el procesamiento de la estimulación emocional,
  2. la preparación de la respuesta emocional, y
  3. la experiencia subjetiva o sentimiento emocional.

Es decir, la dimensión neurobiológica es imprescindible en la tarea de conocer y comprender los procesos emocionales: alegría, sorpresa, miedo, ira, aversión y tristeza.

En cuanto a los argumentos neurobiológicos, parece clara la implicación de la amígdala y de los hemisferios cerebrales. Cada una de las estructuras implicadas juega un papel definido en los procesos emocionales, y, aunque la postura más prudente podría hacernos pensar en un funcionamiento conjunto del sistema nervioso central -entendido éste como un todo organizado-, es pertinente sugerir algunas reflexiones específicas para cada una de las dos estructuras reseñadas: Así, por una parte, en cuanto a la participación de la amígdala en la emoción, parece obvio que es uno de los temas que más investigación acapara en los últimos años. Y por otra, sobre la participación específica de los hemisferios cerebrales en las emociones, hay evidencias de que cada uno de ellos cumple una función concreta en la interpretación y en la expresión de las mismas. Los conocimientos que actualmente se poseen permiten defender la existencia de una cierta lateralización hemisférica para entender el control emocional.