Dificultades para la Evaluación Neurocognitiva de las FE

15.1 evaluación

“El hombre moderno nace en la clínica y muere en el hospital: ¿debe vivir también como en una clínica?”. El hombre sin atributos de R. MUSIL

Existen algunas circunstancias que nos orientan a tener en cuenta las dificultades de evaluación de las disfunciones ejecutivas, dado que ello nos permitirá aceptar, o no, los resultados como datos irrefutables:

  • Complejidad estructural y funcional del lóbulo frontal
  • Poca operatividad de la descripción de FE
  • Validez de los Test
  • Peso de la evaluación cualitativa
  • Necesidad de plantear validez ecológica
  • Necesidad de valorar aspectos funcionales (vida cotidiana)
  • La evaluación neuropsicológica debe llevarse a cabo por personas especializadas
  • Evaluación cualitativa y cuantitativa
  • No hay pruebas que nos permitan evaluar los diferentes componentes de las FE
  • Una de las tareas más empleada en la evaluación neuropsicológica de personas que han sufrido un traumatismo craneoencefálico (TCE), es el test de clasificación de cartas de Wisconsin (WCST), considerado por muchos autores como un indicador de la existencia de lesiones en las áreas prefrontales del neocortex. Sin embargo, existe una amplia evidencia, tanto neurofisiológica como clínica, que cuestiona el empleo de esta prueba como un marcador directo de daño cerebral frontal y pone de relieve que WCST no permite discriminar entre pacientes con lesiones difusas y pacientes con lesiones frontales.

Por ese motivo, nos parece interesante tener en cuenta la existencia de pruebas que se corresponden con modelos teóricos vinculados a las correlaciones entre emociones y funciones ejecutivas, en el desarrollo de los individuos considerados normales en su entorno ecológico –la sociedad-, y no solamente referido a las disfunciones en un entorno aislado –el laboratorio-.

En este caso estaremos eligiendo enfocarnos en la conducta de los individuos, a través de su discurso conversacional, como un sistema integrado propio de los seres humanos operando en el lenguaje.

Para ello, partimos de este enunciado de H. Maturana y F. Varela en Autopoiesis, La Organización de lo Vivo (1997):

“…Nada más difícil que entender y aceptar la espontaneidad de los fenómenos biológicos en una cultura como la nuestra orientada al explicar propositivo o finalista de todo lo relacionado con lo vivo. Los procesos moleculares ocurren, en cada instante, como resultado de las propiedades estructurales de las moléculas, y no porque nada externo a éstas los guíe.

Orden y caos son dos aspectos de los comentarios explicativos que un observador puede hacer sobre lo que pasa en la dinámica sistémica espontánea de constitución de un sistema en un dominio de determinismo estructural desconocido para él o ella, y no dos condiciones intrínsecas de lo que un observador puede llamar el mundo natural. Al reflexionar sobre lo que pasa en la dinámica espontánea de constitución de los sistemas, lo que un observador nota es que en la distinción de un sistema surgen para él o ella tres dominios de orden: 1) el dominio de las coherencias estructurales del sistema distinguido, 2) el dominio de las coherencias estructurales de lo que surge como medio y en su distinción del sistema, y 3) el dominio de la dinámica de las relaciones entre el sistema y el medio. Además, para el observador que mira el ámbito de donde surge un sistema desde las coherencias del operar de éste como totalidad sin que él o ella lo pueda describir, ese ámbito es, sensus stricto, caótico: en otras palabras, desde la perspectiva del operar de un sistema que surge sin que un observador sea capaz de predecir su surgimiento, el ámbito desde el cual surge antes de su aparición, es el caos, después, si el observador es hábil y logra proponer un mecanismo generativo, deja de serlo. Lo que sorprende, y hace pensar en la necesidad de procesos intencionales o propositivos en relación al ser vivo, es la coherencia operacional de éste con su circunstancia en una dinámica conductual que se ve adaptándose a un ámbito que aparece cambiante de manera independiente.”

Paralelamente, siguiendo en el estudio de la conducta de los individuos, como resultado de la gestión de sus emociones, consideramos importante buscar las posibles respuestas a la pregunta: ¿para qué conocer el mundo de las emociones?:

El neurólogo G. Perna en Las emociones de la mente: Biología del cerebro emotivo (2005) dice, “…Cada uno de nosotros conoce sus emociones y sabe lo cambiantes que son estos estados de ánimo y como escapan a nuestro control. Y las vemos como algo de lo que podemos ser conscientes sólo en el momento en que “las estamos sintiendo”.

Ante todo, nuestro cerebro emotivo debe considerarse una función decisiva para sobrevivir en el presente y devenir del futuro. Por lo tanto, no deben reprimirse las emociones, sino educarse hacia el dominio de las negativas y el reforzamiento de las positivas; y el desarrollo de la inteligencia emotiva debe convertirse en una prioridad del proceso educativo.

Además, no debemos olvidar que el nivel de desarrollo de nuestro cerebro, en el actual estadio de evolución, es tal que hace del cerebro emotivo el dueño del comportamiento humano. El control de las emociones es, pues, muy difícil y la influencia de éstas sobre el individuo es muy importante. Así pues, debemos comprender que todas aquellas situaciones, perturbaciones o patologías que rompen el equilibrio emotivo de un individuo no pueden dirigirse con un imperativo “¡domínate!” o con “un poco de buena voluntad”.

En esa línea, descubrimos tipos de trastornos del comportamiento o desorden emocional, como la anorexia, vigorexia, etc., que no son consideradas enfermedades estrictamente hablando, sino resultado de formas o estilos de vida en nuestra sociedad actual. Sin embargo, son tipificadas como la manifestación de un trastorno obsesivo cuyas causas son múltiples y en las que cada caso posee sus peculiaridades.

Acercarse al mundo de las emociones, no como sujetos que “sienten” emociones, sino con el espíritu del explorador que indaga y trata de ver qué hay detrás de la pura apariencia de un fenómeno, es lo que se trata de hacer en nuestro estudio.

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