Alteraciones de las FE y Adicciones (I)

17 adicciones

“…¿qué fue primero? – ¿causa o consecuencia?”. J. C. BOUSO

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “droga es toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, pueda modificar una o varias de sus funciones. En 1982, la OMS intentó delimitar cuáles eran las sustancias que producían dependencia y declaró como droga aquella con efectos psicoactivos, -capaz de producir cambios en la percepción, el estado de ánimo, la conciencia y el comportamiento-, susceptible de ser auto-administrada”.

Es decir, desde la perspectiva médica y científica, se utiliza el vocablo droga para referirse a un gran número de sustancias que cumplen las siguientes condiciones:

  • Que introducida en un organismo vivo, son capaces de alterar una o varias de las funciones psíquicas de éste.
  • Inducen a las personas que las toman a repetir su auto-administración, por el placer que generan.
  • No tienen ninguna indicación médica y, si la tuvieren, pueden utilizarse con fines no terapéuticos.

En nuestro contexto, podemos observar adicciones CON y SIN droga: Personas con problemas de ludopatía, adicción a internet, al móvil,… padecen las llamadas “adicciones sin droga”. Según E. Echeburua, “las adicciones no pueden limitarse a las conductas generadas por sustancias químicas como los opiáceos, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol”. Existen otro tipo de adicciones recientemente denominadas adicciones psicológicas o “adicciones sin droga”, en las que se produce el mismo proceso que con las sustancias: todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras al menos en sus primeras fases, y que generan una pérdida de control en el sujeto. Resulta frecuente que este tipo de adicciones psicológicas se combinen con una o más adicciones químicas.

Tratando de averiguar la secuencia del proceso de la adicción, encontramos que en el origen -primer paso-, es un acto voluntario de abandono de las rutas habituales de satisfacción de necesidades emocionales, (consigo mismo, con la comunidad, con los próximos, etc.). En la segunda ocasión y las siguientes, se decide repetir la experiencia porque resultó satisfactoria, hace sentirse bien; y así, las repeticiones pasan a ser hábito hasta que la frecuencia e intensidad de las experiencias llevan a perder la capacidad de control de dichas actividades. La adicción, por tanto, podríamos decir que es un acto voluntario como respuesta a una necesidad de cambio en un ambiente socializante.

Por otra parte, intentando responder a la pregunta que encabeza este texto: ¿causa o consecuencia?, nos encontramos que diversas conductas normales durante la adolescencia, como la toma de riesgos, la búsqueda de novedades o la respuesta a la presión de grupo; incrementan la propensión a experimentar con drogas legales o ilegales, lo que pudiera ser un reflejo de un desarrollo incompleto de determinadas áreas cerebrales (por ej. mielinización de algunas regiones del lóbulo frontal) implicadas en los procesos de control ejecutivo y motivación.

La actualización de los conocimientos neurobiológicos de las adicciones plantea que tras el uso crónico de sustancias se producen unas modificaciones a nivel cerebral de larga duración que explicarían gran parte de las conductas asociadas a la adicción, como la compulsividad en el consumo, o la concentración del interés en torno al consumo con el abandono de otras áreas, (Volkow y Li, 2004).

17.2 adicciones

Estudios de neuroimagen cerebral recientes han revelado una disrupción subyacente en regiones que son importantes para los procesos de motivación, recompensa y control inhibitorio. Anomalías en la corteza orbitofrontal (región cerebral relacionada con la conducta compulsiva) y en la circunvolución anterior del cíngulo (área cerebral relacionada con la desinhibición) pudieran estar tras la naturaleza compulsiva de la administración de la droga en los adictos o en su incapacidad para controlar las ansias de consumir cuando se encuentran expuestos a las drogas. Así, aunque inicialmente la experimentación y el uso recreativo de drogas es voluntario, una vez se establece la adicción este control se ve afectado notablemente.

Estudiando los casos patológicos encontramos los Síndromes Disejecutivos afectando a las siguientes áreas del córtex frontal cerebral:

  • Dorsolateral:  Lo puede provocar una lesión en cualquier región del circuito dorsolateral, principalmente por lesión de las áreas 9 y 10 de Brodmann.

– Desorganizado. Sindrome disejecutivo práxico, déficit programación motora, perseveraciones, interferencia afectiva.

  • Orbitofrontal:  Se produciría por una lesión a cualquier nivel del circuito órbitofrontal pero especialmente por lesión de las áreas basales 11 y 12 de Brodmann. Una causa frecuente de lesión en esta región es la ruptura de un aneurisma de la arteria comunicante anterior. Un caso clásico ya en la literatura es el del paciente EVR descrito por Damasio.

– Está asociado con conductas de desinhibición, impertinencia, irritabilidad, labilidad emocional, falta de tacto, distractibilidad y desinterés por los sucesos actuales. Controlado por estímulos inmediatos, (conducta de imitación y utilización).

– El sentido del humor, moria (el paciente parece divertirse con lo que a nadie le hace gracia). Además, de incapacidad para “captar” el sentido de un chiste, el paciente suele ser consciente de ese “problema”.

  • Medial:  Se produce por una lesión a cualquier nivel del circuito mesial, pero especialmente por lesión del área 24, la región anterior del giro cingulado.

– Apatía o abulia.  Afecta las capacidades volitivas, pérdida de espontaneidad, falta de iniciativa, déficit en fluidez verbal.

– El principal síntoma, especialmente si se trata de lesiones bilaterales, es el mutismo acinético. El paciente está despierto, pero sumido en una total apatía y no muestra ningún tipo de emoción.

– No tienen dificultades en almacenar información a largo plazo.

– Tienen dificultades para ordenar los acontecimientos en el tiempo, o seguir una secuencia, tanto verbal como motora.

– Tienen capacidad de almacenar información, pero dificultades para recuperarla.

–  “Efecto tarea difícil”.

– Dificultades en la fluidez verbal y para la comprensión de estructuras gramaticales tanto en el lenguaje oral como escrito. El lenguaje tiende a ser escaso.

– Defecto en la programación motora.

Las lesiones en el área prefrontal izquierda causan defectos en el pensamiento verbal (Luria 1980), mientras que los cambios emocionales son más notables en lesiones del lado derecho (Ardila, 1984).

Siguiendo con los procesos neurobiológicos, hoy sabemos que los incrementos de dopamina inducidos por las drogas facilitan el aprendizaje condicionado. Este neurotransmisor está relacionado con la predicción de la recompensa y con la relevancia (definida ésta como capacidad para producir una activación o desencadenar un cambio atencional-conductual).

De acuerdo con la elaboración de Bouso, existen ciertos déficits metodológicos en el estudio de las adicciones:

  1. Muchos estudios arrojan puntuaciones subclínicas
  2. No se controlan estados premórbidos ni estilos de vida
  3. Pocos estudios prospectivos y longitudinales
  4. Raramente se controlan otras variables: genéticas, médicas, de personalidad (temperamento/carácter), alteraciones comportamentales, comorbilidad, vulnerabilidad psicosocial, factores de estrés
  5. Muchos estudios con poblaciones clínicas o preclínicas; pocos con consumidores no problemáticos
  6. Se consideran patrones de consumo pero no periodos de maduración cerebral en las fases de inicio del consumo
  7. Pocos estudios tras períodos largos de abstinencia
  8. Problemas de validez ecológica y de criterio de escalas de evaluación
  9. Los resultados raramente se comparan con otras submuestras poblacionales
  10. Problema del policonsumo
  11. No se contemplan ganancias secundarias

Y a ello hay que añadirle un hecho importante en el tratamiento de estos desórdenes, y es, que cada persona es diferente y muestra distintos matices del problema de modo que es necesario individualizar cada caso y realizar un estudio amplio de la historia personal y familiar antes de hacer un diagnóstico.

Continuará…

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