Talento y Liderazgo: MIEDO y Creencias (II)

23.1 nosabiaqueponerme

La diferencia precisa entre los seres humanos radica sólo en esto, el modo en el que dicen sinsentidos. Lo universalmente humano es decirlos. S. KIERKEGAARD

 

Hemos visto que el meme talento, etimológicamente proviene de una unidad monetaria del mundo antiguo, que fue utilizado como metáfora y ha adquirido fama dado que protagoniza una de las parábolas más populares del evangelio.

Las metáforas no sólo nos afectan como individuos, sino que también afectan a nuestra comunidad y al mundo. Las metáforas que adoptamos culturalmente pueden configurar nuestras percepciones y acciones de manera definitoria. El poder inherente en las metáforas reside en su fácil entendimiento y en su simplicidad y belleza. Sin embargo, si no tenemos cuidado al adoptar una metáfora, también adoptamos instantáneamente muchas de las creencias que van adscritas a ella.

Cuando nos referimos al talento como una dote incorporada desde el nacimiento y cuando consideramos el talento como la mejor forma de hacer, estamos tratando el talento como una metáfora de las propiedades de la actividad cerebral que se convierten en aptitud.

Es decir, con el talento nos estamos refiriendo a un potencial y a un desempeño, que puede ser heredado, o adquirido mediante aprendizaje. ¿Cómo se logra un alto desempeño?: liderando las aptitudes hacia el logro de un propósito.

Algunos autores, como José Ingenieros en su libro El Hombre Mediocre, plantea una diferenciación entre genio y talento: «Llama genio al hombre que crea nuevas formas de actividad no emprendidas antes por otros, o desarrolla de un modo enteramente propio y personal actividades ya conocidas –o sea, incluye innovación en el sentido de Schumpeter (invento + proceso)-; y, talentoso, al que practica formas de actividad practicadas por otros, pero las desempeña mejor que la mayoría de los que cultivan esas mismas aptitudes».J. Ingenieros propone también arquetipos de hombres capaces de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar (líderes), o incapaces de aceptar ideas distintas a las que ya han recibido por tradición (como receptor y continuador de la herencia biológica). Estas categorías fueron tomadas y reformuladas décadas después por Ortega y Gasset en su libro La Rebelión de las Masas (construcción de antinomia entre el hombre-masa y el hombre-noble) en el que expresa, “La vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre, o que carece de importancia”.Ambler afirmó: “Según como elegimos responder, en el espacio entre estímulo y respuesta, se reflejará nuestra comprensión del liderazgo”.

Las teorías sobre el liderazgo coinciden en que es primordial para el líder conocerse a sí mismo para convertirse en la persona que realmente quiere ser, pues, “solo aquel que se conoce a sí mismo puede autodirigirse en forma exitosa y por lo tanto estar en capacidad de dirigir a los demás”. Convertirse en líder se asemeja más al proceso de crear una obra artística: El arte de llegar a ser líder es el arte de ser uno mismo.

Imagen011

“La biología le da un cerebro. La vida lo convierte en una mente.” J. EUGENIDES

 

El filósofo M. Heidegger (1889-1976) llegó a la conclusión de que los humanos requieren de la sensación de la angustia para enfrentarse a la existencia –de igual modo que se necesita el miedo para sobrevivir a un peligro amenazador-.

Según Heidegger, pasamos de un estado de ánimo a otro enredados en una trama de circunstancias y actividades. Con ello, caemos en rutinas que confundimos a menudo con “el sentido de la vida”.

El miedo es una emoción primaria relacionada con un elemento específico (arañas, espacios estrechos, o cualquier otra cosa), la angustia surge frente a un factor indeterminado, pero necesita de un agente desencadenante (el recuerdo de un error, un conflicto sin resolver, etc.).

La neurociencia investiga el nexo entre el desencadenante y la reacción de angustia a través de estudios del condicionamiento de la conducta. Se averigua la forma en que los organismos aprenden a comportarse de maneras determinadas ante un peligro (experimento clásico con ratas en una jaula con un suelo que produce ligeras descargas eléctricas).

Los investigadores han podido rastrear este patrón de reacción hasta los grupos de neuronas que controlan el equilibrio emocional humano, entre ellos, la amígdala. Este área almendrada que se aloja en la base del cerebro, activa el tronco encefálico, el cual produce respuestas de angustia. Aunque en el laboratorio pueden investigarse componentes universales de dicha emoción, su vivencia continúa siendo un enigma.

Algunos contemporáneos están convencidos de que los neurocientíficos, tarde o temprano, descubrirán todo lo que hay que saber sobre la base neuronal de nuestras emociones.

Cuando nos embarga la angustia, se desvanece la sintonía armónica con el mundo. De repente todo se vuelve irrelevante, nuestra posición en la vida se desdibuja y reconocemos su banalidad. La angustia es parte de la conditio humana, enseña la filosofía. La angustia puede resultar de gran utilidad como medio de conocimiento, ya que nos ayuda a ahondar en la comprensión de nuestra circunstancia vital, indica Heidegger.

Si bien algunas angustias se fundan en la carencia de una guía definitiva de nuestra conducta, nos posibilitan enjuiciar la propia vida. Nos concede la oportunidad de conseguir una mejor versión de la vida.

La ciencia proporciona, por así decirlo, un andamiaje a partir de hechos objetivos reproducibles, pero la experiencia inmediata tiene mucho más que ver con las vivencias del edificio cubierto por esos andamios.

Algunos piensan que las imágenes obtenidas por IRMf son como “fotografías” de estados mentales. Sin embargo, éstos van más allá de los patrones de manchas que revela el escáner cerebral. Las emociones se conforman según códigos biológicos y también por el contexto cultural, moral y social. Ninguno de los dos aspectos revela por completo el objeto en cuestión, sino que ambos se complementan.

¿Cómo experimenta un líder su conocimiento de sí mismo, como vive sus emociones, sus sentimientos, sus creencias y las convierte en pautas de conducta?:

M. E. Gerber en su artículo El gran sonido de la palabra liderazgo, relata su experiencia al ver el vídeo de una conferencia global sobre liderazgo y dice “…fui absorbido por la colección más emocionante de palabras, sonidos, música y pasión, de parte tanto de los conferencistas como de la audiencia, la cual parecía estar conformada por miles de personas. Un gran y vibrante acontecimiento de alegría y entusiasmo. Y sí, también de creencia. Creencia en las palabras y en la música. Creencia en los sonidos y en los sentimientos –especialmente en ellos– los cuales sólo se pueden generar cuando miles de personas se reúnen por una misma razón, motivados por un propósito en común; en este caso, en el nombre de dios, de la iglesia y la religión. Todos estos sentimientos eran palpables en el sitio Web y en las caras de los asistentes. El video estaba muy bien editado, con la intención de sacar lo mejor de sí, como lo hace un buen documental o una película. Un auténtico acontecimiento.

Entonces, ¿para qué estoy escribiendo esto? Es el resultado de lo que me pasó mientras veía el video y me imaginaba a mí mismo siendo uno de los conferencistas. Es la acumulación de las impresiones que he cosechado a lo largo de mi vida como conferencista, como autor reconocido, como emprendedor y sí, también como líder. Todas estas impresiones hicieron ebullición en mi cabeza mientras veía La Película sobre liderazgo, sobre la “gran causa”, sobre mover montañas o crear montañas donde todavía no existe ninguna, sobre lo fácil que todo sonaba, sobre lo estáticas que son las palabras.  

En este mismo día, experimenté la gran dificultad de hacer realmente aquello de lo que todos están hablando, lo que todos cantan: el acto de ser un líder. El misterio de ser un líder y el verdadero hecho de ser un líder, lo que me llevó a pensar en cómo, en el mundo actual, existe muy poco liderazgo. Y eso se debe a que no hay audiencia para nosotros.

No, el liderazgo no es un evento, es una acción. Una acción que toma lo mejor de nosotros, hasta el pedazo más pequeño, y la mayoría de las veces, sólo se aprecia después de un hecho concreto, y es percibida por alguien más, no por aquel que lidera. Porque la palabra sólo es tan buena como la acción en la que se mueve. Sí, se mueve. Eso es. Los grandes líderes se mueven constantemente, se mueven siempre hacia delante, y eso es eterno. Es un hecho y es una acción. ¡Lidera!”.

Talento y Liderazgo: MIEDO y Creencias (I)

22,1 miedo

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.” TITO LIVIO

 

¿Cómo le afecta la emoción miedo a la capacidad de usar el talento y al desempeño del liderazgo?.

“Desde hace tiempo, los neurocientíficos ponen mucho empeño en dar respuesta a la gestión de las emociones, sin embargo, esto implicaría reducir la experiencia vital a sucesos neurohormonales. Y ello significa que debemos reducir los fenómenos emocionales a números y medidas por medio de la estandarización de pruebas y cuestionarios. Lo que, sin duda, aporta el rigor científico requerido, pero –como dicen los filósofos-, perdemos de vista una dimensión central, la vivencia subjetiva” (G. Frazzeto).

El miedo nos paraliza, o nos hace huir, como protección para la supervivencia en un entorno de alta peligrosidad. Sin embargo, en nuestros entornos –no nos persiguen los tigres o los mamuts-, el peligro permanente es el cambio. Es decir, el miedo a enfrentarnos a lo desconocido, a la incertidumbre, nos limita para el desempeño ampliado que corresponde a nuestro talento.

Si conocerse a sí mismo –o descubrirse a sí mismo, como se dice en coaching-, es una condición sine qua non para desarrollar el liderazgo, gestionar el miedo se convierte en la clave para optimizar el desempeño. ¿Cómo podemos detectar el miedo para evitar la paralización y ponernos en marcha?.

El control cognitivo es la capacidad para dirigir el pensamiento y la acción de acuerdo a nuestras metas e intenciones.

Si observamos los patrones de la actividad cerebral nos encontraremos que de la actividad conjunta de millones de neuronas (sustancia gris + sustancia blanca) puede emanar nuestra conducta intencional y flexible, incluso llegaremos a hacerla corresponder tanto a la conducta normal como a la disfuncional.

Esta observación muestra distintas respuestas acordes con las condiciones del entorno y que en biología se explican por la teoría de la plasticidad fenotípica (PF). Esta teoría se centra en la interacción entre ambiente y  gen en la conformación de un fenotipo dado.

A partir del estudio de las conductas individuales, directamente o en situaciones experimentales, construimos patrones que nos permiten definir la capacidad cognitiva y, a partir de ella, la construcción de patrones culturales que acabarán heredándose y convirtiéndose en creencias.

Ejemplo actual: MIPSTERZ (neologismo construido de Muslim+hipster = musulmán inconformista). Es el resultado de una creativa fusión de arte, moda y hip-hop en la cultura musulmana-estadounidense vanguardista.  Algo que empezó como una broma juvenil ha devenido en un movimiento social a través de las redes sociales. Según ellos mismos, ”es como que estamos casi creando nuestra propia cultura para ser nosotros mismos”.

“La sabiduría puede encontrarse en los lugares más insospechados”
(guión de la película “Un buen año”)

 

Desde que en 1976 Dawkins, en su libro El gen egoísta, utilizó el término meme -unidad de información residente en el cerebro-, para describir una unidad de evolución cultural humana análoga a los genes, el meme se convirtió en el replicador mutante en la evolución cultural humana. Un patrón que puede influir sobre sus alrededores y es capaz de propagarse.

Más tarde (1999), S. Blackmore reelaboró la definición de meme como cualquier cosa que se copia de una persona a otra, ya sean hábitos, habilidades, canciones, historias o cualquier otro tipo de información. En este proceso de copia por imitación, general o selectiva de un modelo, la participación de la capacidad cerebral es imprescindible, ya que estos aprendizajes compiten por espacio en nuestros recuerdos y por la oportunidad de ser copiados de nuevo. Grandes grupos de memes que se copian y transmiten juntos se llaman memes complejos coadaptados o memeplexes (meme+complexes). Las religiones, por ejemplo, son memeplexes.

Los genes tienen como sustrato material los cromosomas, sin embargo, ¿cuál es el sustrato neuronal de los memes?.

Dado que el medio de transmisión de los memes es la influencia humana de diversa índole, (palabra escrita, hablada, el ejemplo personal, etc.), es obvia su íntima vinculación con el talento y el liderazgo.

Talento y Liderazgo: IDENTIDAD

21 FB _TW
“El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas. Una representación lógica de hechos es un pensamiento. Un pensamiento es una proposición con significado”. L. WITTGENSTEIN
 

Vivimos en un mundo incierto y nos pasamos la vida buscando la certeza y algunas referencias que nos den seguridad. En esa búsqueda, encontramos un elemento idóneo: la identidad. ¿Cómo se construye la identidad, mediante el talento y la singularidad?. Se construye sobre todo desde la diferencia, no desde lo complementario, pues parece exigir la eliminación del contrario. Desde la geografía de la pertenencia se toma conciencia del sí mismo.

En una época en que nos pensamos globalizados, eso nos configura espacialmente como reticulares y funcionalmente como interdependientes. En este contexto, resulta paradójico que establezcamos relaciones de fuerte competitividad, en orden a obtener un liderazgo con criterios de singularidad identitaria. Pareciera que nos hallamos en una absurda carrera para establecer el canon de Procusto. ¿Qué sentido tiene, en una sociedad configurada en red, competir por unas posiciones diferenciadoras y exclusivas?. Si todos los elementos están interconectados en la red, el resultado individual es causa y efecto del resultado global.

Cuando alguno de los nodos de la red reivindica su identidad, selecciona las señas de pertenencia que le fortalecen y contribuye a la debilidad del conjunto. En este proceso de reflexión y, por definición, de análisis crítico, se construyen los pensamientos de valores fundamentales hacia el liderazgo. El tipo de liderazgo nodal es liderazgo de seguidores, y es frontalmente diferente del liderazgo de líderes que caracteriza a la configuración reticular.

Cohabitamos y compartimos, por 1ª vez en la historia de conflictos e incompatibilidades que ha utilizado la guerra como recurso omnipresente, un mundo de conversaciones en red, donde las redes sociales son ahora el recurso omnipresente que está configurando nuestra historia común. La existencia de un patrimonio o herencia cultural compartida, –como individuos y como organizaciones-, ¿será lo que marque el futuro como especie y rompa la fatalidad histórica?. La respuesta nos dirá si el cambio de paradigma de la identidad se ha producido en la comunidad universal.

La importancia de pensar el modelo del cerebro de manera reticular coincide con esta visión del ser humano global. En la estructura cerebral se conciben una serie de nodos o estaciones de intercambio de información que necesitan funcionar en coordinación horizontal. Ninguno de los nodos es líder racional o emocional, sino que en esas estaciones o encrucijadas se encuentran componentes químicos o eléctricos esenciales, para que el estímulo se convierta en la respuesta racio-emocional requerida en cada momento. Si este funcionamiento no fuera integrador, los fenómenos como el lenguaje humano no se habrían producido. Quizá, la importancia de esta función integradora, a la que algunos creen hemos llegado por evolución, se pierde de vista por una cuestión de obviedad -el lenguaje caracteriza al ser humano-, o también, porque nos auto-representamos como seres vivos perfectos. Condición superior que nos convierte en medida de la biología, por nuestras diferencias.

“Creer es crear” decía Unamuno. El hombre se cree dueño del mundo, o por designación divina, o porque da nombre a las cosas, las mide, las define por su propio criterio. Por eso no le resulta necesario cuestionarse su superioridad, su diferencia, porque domina el mundo. Pero cuando un grupo de hombres se pregunta por su identidad, la situación está retrocediendo en el tiempo, ya que en una configuración reticular-global las respuestas a esa pregunta son, o tautológicas, o tan genéricas que no permiten la operación de identidad, es decir, ni diferencian, ni cohesionan. Pues, la identidad posiciona en jerarquía vertical y esto es irreconciliable con el modelo integrador de funciones interdependientes.

En la línea del proyecto de futuro humano común, están los proyectos que sobre el estudio del cerebro humano se acaban de poner en marcha:

  • El proyecto CEREBRO HUMANO es otro impulso de la neurociencia en Europa 21.4 cerebro mapeado–octubre 2013- (el objetivo es entender por qué el cerebro humano es único). El proyecto utilizará modelos basados en supercomputadores y simulaciones para reconstruir un cerebro humano virtual con el objetivo de desarrollar nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas. El profesor S. Furber cree que es el momento adecuado para intentarlo. “Hay un montón de razones para que haya escepticismo. Pero haremos progresos incluso si no logramos el objetivo final, y esto podría traer grandes beneficios para la medicina, la informática y la sociedad”.
  • El proyecto BRAIN (USA – enero 2014) aspira a hacer lo que el Proyecto 21.3 Obama-BRAINGenoma Humano hizo al decodificar la genética: decodificar y mapear las funciones de ese misterioso aparato que nos hace pensar, sentir y recordar. La idea de lograr descifrar el cerebro es poder entender cómo funciona el órgano más importante en los seres humanos y poder combatir enfermedades derivadas de su mal funcionamiento. “Es la base de nuestra mente, y cuando la humanidad entienda el cerebro, entenderemos lo que somos, cómo funciona la mente, qué es pensar, qué es recordar, cómo imaginamos. Tal como hizo la decodificación genética, descifrar los códigos cerebrales implicará varios desafíos éticos y legales, para los cuales el gobierno de Obama ya anunció una comisión. Somos científicos, pero también ciudadanos responsables. Tendrá un componente ético y legal, consistente con las reglas del juego de las sociedades modernas”, indicó el científico Yuste.

Volvemos a la ética: Buscamos líderes que nos guíen para saber vivir como nos conviene. ¡Hagamos un llamamiento por facebook o twitter! y a ver qué pasa…

Tenemos por delante una gran tarea, demostrar con argumentos convincentes, que mantener la identidad de algunos grupos humanos mediante la gestión de determinados patrones culturales contiene los peligros de regreso al pasado; y además es ilegítima. Cualquier catálogo de patrones culturales reivindicado en la actualidad por un solo grupo humano como identidad primaria, no puede ser más que fruto de la ignorancia, o de la falta de talento. O como decía el poeta Machado a propósito de Oriente y Occidente, “Hombre occidental/tu miedo al Oriente, ¿es miedo/ a dormir o a despertar?”.

En este mundo global y heterogéneo, el sentido, el fundamento y el alcance de una identidad cultural, resulta muy difícil de mantener en términos cerrados y excluyentes. Es incompatible con lo universal, lo abierto, sólo puede concebirse como herramienta elitista, defensiva frente al otro; y para eso existe un poderoso factor clave al que acudir: el miedo.

Talento y Liderazgo: ¿Qué y Para qué?

Hombre y Mujer de F. BOTERO

Hombre y Mujer de F. BOTERO

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. 
Sobre lo que no podemos hablar debemos guardar silencio”. L. WITTGENSTEIN

 

¿Qué es lo que distingue a unas personas de otras para que podamos decir que unas poseen más y otras menos, talento?.

talento  (Del lat. talentum, y este del gr. τάλαντον, plato de la balanza, peso).

1. m. inteligencia (capacidad de entender).

2. m. aptitud (capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación).

3. m. Persona inteligente o apta para determinada ocupación.

4. m. Moneda de cuenta de los griegos y de los romanos.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Talento, según la acepción de inteligencia, es un alto potencial –intrínseco o adquirido por aprendizaje-, constituido por características que capacitan a la persona como más apta para desempeñar determinadas funciones de manera exitosa.

El concepto de “inteligencia” es difícil de definir dado que hay múltiples enfoques entre los distintos autores. Etimológicamente deriva del latín “intellegere”, que significa “recolectar de entre”, lo que le atribuye una connotación relacionada al discernimiento o toma de decisiones. La inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer los propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarlos y manejar adecuadamente las relaciones que se sostienen con los demás y con las personas mismas (D. Goleman).

Desde un punto de vista conceptual se considera la existencia de dos tipos de inteligencia: la intelectual y la emocional. Se creía que cada una de ellas expresaba la actividad de regiones diferentes del cerebro, que el intelecto se basaba en el funcionamiento del neocortex, mientras que los centros emocionales están en una región más antigua, sin embargo, actualmente creemos que la actividad cerebral no se desarrolla en compartimentos estancos, sino en un flujo de comunicación interconectado, con vías aferentes y eferentes, desde y hacia, las distintas áreas cerebrales.

Ahora también nos podemos preguntar, ¿es diferente el talento de los hombres y el de las mujeres?. Existen discrepancias respecto a las diferencias entre el cerebro de los hombres y el de las mujeres. Hay autores que sostienen que son mayores los parecidos que las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino (J. Hyde). Otros teorizan, a partir del desarrollo evolutivo, que han resultado diferentes según las distintas presiones a que han estado sometidos desde el origen como especie. Los científicos de Turín y Manchester recuerdan: “los hombres han sido seleccionados para tareas como la caza y la defensa de la tribu, y la promiscuidad masculina se explicaría porque los hombres actuales descienden de los mejores; mientras que las mujeres que lograron pasar sus genes a la siguiente generación, en cambio, no fueron las más activas sexualmente, sino las que sacaron a sus hijos adelante. De ahí que las chicas actuales estén optimizadas para unos talentos muy distintos de los masculinos: los necesarios para construir un modelo del mundo, codificarlo en un lenguaje y transmitírselo a su descendencia”.

Talento es, por tanto, un concepto unido a conocimiento, intuición, desarrollo de competencias, creatividad y rendimiento destacado en un campo particular. En cuanto a sus propiedades intrínsecas, o adquiridas, están relacionadas con su práctica; y, a diferencia del intrínseco, el talento adquirido requiere de ejercicio continuo para no perder la destreza (regla de las 10.000 horas de Gladwell).

Es decir, talento y desempeño son dos elementos inextricablemente unidos a individuos de “alto valor”, o más capaces que otros, para determinadas funciones. El resultado de ello es un individuo que confía en sí mismo.

Ahora ya tenemos una aproximación al QUÉ y pasamos al PARA QUÉ tenemos el talento y qué haremos con él.

20.2 La-Historia-del-Bulli

Si como se cree, nuestro mejor objetivo vital es saber vivir, ¿qué dosis de talento necesitaremos?.

El filósofo Savater, cuando nos explica lo que es la ética, nos dice  que “los animales están programados por naturaleza para cumplir su misión, pero el ser humano, en cambio, es libre de elegir. Aunque nuestro programa cultural es determinante: nuestro pensamiento viene condicionado por el lenguaje que le da forma y somos educados en ciertas tradiciones, hábitos, formas de comportamiento, leyendas…; en una palabra, que se nos inculcan unas fidelidades y no otras. Todo ello pesa mucho y hace que seamos bastante previsibles. No somos libres de elegir lo que nos pasa, sino de cómo respondemos a lo que nos pasa.”

Así pues, podemos optar por lo que nos parece bueno, pero podemos equivocarnos. Por ello nos conviene aprender a saber vivir y a este arte de saber lo que nos conviene, es a lo que se llama ética.

Las personas que poseen talento para vivir mejor y lo desarrollan mediante práctica deliberada desde la voluntad y la dedicación, se convertirán en el arquetipo de la excelencia y, si además lo hacen no por caminos trillados, sino por los que ellos mismos hicieron al andar, les llamamos héroes.

Los héroes y heroínas son admirados por los demás e inspiran a los otros en su proceso de aprendizaje. Es decir, estos seres poseen y practican un tipo de talento, el talento para influir decisivamente en los demás. Este talento es el que conocemos como liderazgo.

En resumen: ¿podríamos elegir la sustancia gris (cuerpos neuronales) como el sustrato del talento y la blanca (red de axones) como sustrato del liderazgo?. O viceversa. En realidad todos están interconectados y hasta ahora no sabemos cómo ni dónde se produce el resultado.