Investigación Organizacional por Modelos: Toma de Decisiones

25. botedebasura

               Modelo Bote de basura

“Un modelo es un objeto, concepto o conjunto de relaciones, que se utiliza para representar y estudiar de forma simple y comprensible una porción de la realidad empírica“. SIXTO RÍOS

 

En este proceso de investigación sobre la neurociencia y el emprendizaje, como ya se ha visto anteriormente, el objeto del análisis está centrado en la toma de decisiones.

Herodoto en el año 450 ac dice, “si se debe tomar una decisión importante [los persas] discuten la cuestión cuando están ebrios y al día siguiente el jefe de la casa…presenta la decisión para su reconsideración cuando están sobrios. Si aún así la aprueban, se adopta; si no, se abandona. A la inversa, toda decisión tomada en estado de sobriedad, se reconsidera posteriormente cuando están ebrios.”

La toma de decisiones es fundamental para cualquier actividad humana. En este sentido, somos todos tomadores de decisiones. Sin embargo, tomar una ‘buena’ decisión empieza con un proceso de razonamiento, constante y focalizado, que incluye muchas disciplinas.

Tomar decisiones es elegir, o seleccionar un curso de acción entre varias opciones.

Las teorías clásicas sobre el proceso de toma de decisiones fueron desarrolladas en el contexto de las teorías económicas. Estas teorías clásicas conciben a los seres humanos como seres racionales que evalúan exhaustivamente las diferentes opciones antes de realizar una elección.

♦ Fue Jacques Bernoulli (s. XVII) quien por primera vez formuló los fundamentos de la Teoría de la Utilidad que establece la deliberación racional como fundamento de la toma de decisiones. Según esta teoría los individuos eligen sopesando conjuntamente en cada elección las probabilidades de sus costos y de sus beneficios, llegando así a la decisión más ventajosa.

En la hipótesis básica de la economía neoclásica, los agentes tienden a maximizar los resultados de sus comportamientos.

En las organizaciones, tomar decisiones es una tarea continua y por medio de ella se logrará el éxito, o el fracaso, en las metas y objetivos que se hayan planteado. Es por ello sumamente importante tomar decisiones apegándose a procesos estrictos que reduzcan los posibles riesgos.

La premisa fundamental de esta manera de entender la toma de decisiones, es que son acordes con el interés económico de la organización; y los supuestos en los que se fundamenta es que el individuo, para tomar decisiones sigue un proceso racional con el cual llega a la decisión óptima, dado que posee y entiende toda la información que influye en la solución del problema.

Debido a que se ha encontrado que el enfoque racional en la toma de decisiones no ha producido resultados satisfactorios y que, en la práctica, la toma de decisiones resulta sumamente compleja, han surgido diversos modelos denominados no racionales y que proporcionan estrategias alternativas para la toma de decisiones.

♦ A este respecto, Herbert Simon (economista, politólogo y teórico de las CCSS, premio Nobel de Economía 1978) fue pionero en la investigación sobre la forma en que deben tomarse decisiones en organizaciones económicas complejas (empresas públicas, multinacionales, etc.), dice que, en la práctica ningún ser humano está continuamente buscando la solución óptima. Aunque deseara hacerlo, el coste de informarse sobre todas las alternativas y la incertidumbre sobre el futuro lo harían imposible. Señala que la mayoría de las personas son sólo parcialmente racionales y que, de hecho, actúan según impulsos emocionales no totalmente racionales en muchas de sus acciones.

Las personas simplemente intentan buscar una mínima satisfacción, es decir, tratan de alcanzar ciertos niveles de éxito para después, poco a poco, ir ajustando esa solución. Esta estructura de pensamiento, Simon la denominó racionalidad limitada, ya que la racionalidad personal está limitada por tres dimensiones:

1) la información disponible,

2) la limitación cognoscitiva de la mente individual y

3) el tiempo disponible para tomar la decisión.

♦ En 1972 March creó junto a Olsen y Cohen una nueva tesis sobre la toma de decisiones en las organizaciones conocida como el modelo cubo de basura.

El modelo cubo de basura es un modelo de decisión de racionalidad limitada donde los intervinientes entran y salen del proceso de forma aleatoria, y se observan parámetros como la incertidumbre o la falta de viabilidad de los datos en información. Este modelo describe el comportamiento de las instituciones como anarquías organizadas, plantean dudas fundamentales sobre la racionalidad de cualquier norma y por lo tanto sugiere que los responsables de las decisiones las toman al azar.

♦ Después (Rue y Byars, 1997), enuncian que el proceso de la toma decisiones, comprende la investigación del medio, de las condiciones que requieren de esa decisión, desarrollo y análisis de posibles alternativas y, al final, selección de una en particular.

♦ Y ya más recientemente, Kahneman (psicólogo, premio Nobel de Economía 2002) desarrolla junto a Tversky (psicólogo-matemático, muy relevante en el descubrimiento de los sesgos cognitivos y en la gestión del riesgo), realizaron sus investigaciones en 1981, e integrando conocimientos cognitivos y económicos, elaboraron la denominada Teoría de las Perspectivas o de la Prospección (prospect theory), según la cual los individuos toman decisiones, en entornos de incertidumbre, que se apartan de los principios básicos de la probabilidad. A este tipo de decisiones lo denominaron atajos heurísticos.

Los tres tipos de “atajos” propuestos por Tversky y Kahneman (1974) son los heurísticos:

a) representatividad

b) accesibilidad, y

c) ajuste y anclaje.

Una de las manifestaciones de los atajos heurísticos es la aversión a la pérdida (un individuo prefiere no perder $100 antes que ganar $100), lo cual supone una asimetría en la toma de decisiones.

Las personas utilizan heurísticos basados en un procesamiento automático, involuntario y muchas veces emocional de las situaciones. Estos atajos mentales simplifican los problemas y permiten resoluciones intuitivas. Estas reglas de decisión se propagaron a lo largo de nuestra historia evolutiva y son el resultado de un compromiso entre rapidez y eficiencia. Sin embargo, esta forma de procesar la información puede generar importantes sesgos durante la toma de decisiones.

La importancia de las investigaciones de Kahneman y Tversky radica en su utilidad para modelar comportamientos no racionales, que se apartan de la concepción neoclásica del homo economicus y se aproximan a la teoría keynesiana y a algunas teorías del ciclo económico.

♦ En lo que se refiere a las decisiones en el ámbito de las políticas públicas, una de las aproximaciones más influyentes es el llamado modelo incremental, que considera que el modelo racional es poco útil para la formulación de las políticas públicas. Su autor, Lindblom (1959), argumenta que el modelo racional es una aproximación básicamente teórica que pocas veces se da en la realidad. Este modelo se conoce también con otras 3 denominaciones:

      • El método de las comparaciones limitadas sucesivas,
      • La ciencia de salir del paso (es el título del artículo de Lindblom, “The Science of Muddling Through”),
      • El método de atacar el problema por las ramas (en contraste con la idea de ir a la raíz de los problemas como lo hace el modelo racional).

La propuesta de Lindblom, distingue entre el incrementalismo simple y el desarticulado. El simple es el que se limita a la consideración de políticas alternativas que difieren solo incrementalmente de lo establecido y es uno de los elementos del análisis incremental desarticulado. Este último es una de las variantes del análisis estratégico, es decir, el que se limita al conjunto de estrategias calculadas y elegidas para simplificar problemas de políticas. La dificultad de alcanzar el objetivo óptimo diluye, en las estructuras de decisión de un gobierno, la posibilidad de mejorar cualitativamente el análisis de alternativas probables.

Etzioni resume, que los modelos racionalistas suelen otorgar a los responsables de la toma de decisiones un alto grado de control de la situación, mientras que el enfoque incrementalista plantea un modelo opuesto, que parte del supuesto de que se tiene poco control del entorno y propone fijar la atención en un segundo nivel, el de los valores marginales. El administrador público centrará su atención en un campo limitado de problemas con soluciones social y administrativamente aceptables.

En el fondo de la discusión entre ambos modelos, están los horizontes de cambio que se puede plantear una sociedad. La visión incremental, parte de una concepción más conservadora, realista y estabilizadora. Sin olvidar que la estabilidad es un valor que defienden los grupos que se benefician del statu quo.

Los modelos incrementales son de particular relevancia para los sistemas objetivo multidimensionales y sugieren que los responsables se esfuerzan continuamente para la gradual mejora de un determinado nivel del logro de la meta.

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