Aprendizaje, Razonamiento y Decisiones

27.1 Aprendiz.razon.decis

“No podemos ser nada sin jugar a serlo”. J-P. SARTRE

Ignacio Morgado en Psicobiología del aprendizaje y la memoria, indica que “…el aprendizaje es un proceso por el que los organismos modifican su conducta para adaptarse a las condiciones cambiantes e impredecibles del medio que los rodea. Junto a las fuerzas selectivas de la evolución, el aprendizaje constituye el modo principal de adaptación de los seres vivos.

Cuanto más cambiante es el entorno más plástica debe ser la conducta, por lo que los organismos que viven en medios diferentes presentan también grados diferentes de plasticidad conductual. Esta plasticidad es reflejo a su vez de la que caracteriza a las neuronas y al sistema nervioso de los organismos. Cuanta más plasticidad tiene su sistema nervioso más posibilidades de aprendizaje tiene un animal. Por tanto, el aprendizaje puede considerarse como un cambio en el sistema nervioso que resulta de la experiencia y que origina cambios duraderos en la conducta de los organismos.

Lo que aprendemos es retenido o almacenado en nuestro cerebro y constituye lo que denominamos memoria. La memoria es siempre inferida del comportamiento. Por definición, no hay aprendizaje sin memoria ni memoria sin aprendizaje, aunque este último sea de naturaleza elemental.”

La teoría del conocimiento, la inteligencia, la epistemología y el aprendizaje ha transcurrido con la historia misma del hombre. Los filósofos griegos han dejado un amplio legado, Aristóteles al referirse a los seres vivos coloca en situación privilegiada al hombre, ya que posee además de las mismas funciones que el resto de los seres vivos, una función propia que le hace distinto de los demás: el pensamiento. Considera las sensaciones y la imaginación como fuentes del conocimiento, manteniendo una postura empirista donde el individuo toma forma, materia y raciocinio. “De esta manera está en el poder del hombre hacer uso de su mente cuando él quiera, pero no está en su mano experimentar la sensación, porque para ello es esencial la presencia del objeto sensible” (Del Alma, 417, b.)

Platón trata de la realidad, se pregunta sobre cómo poder aprehenderla en el caos que provoca el movimiento del cambio, proponiendo las ideas o las formas como el instrumento que nos permite conocer y entender la realidad de las cosas incluso en lo material y en lo moral. La dialéctica platónica plantea el auténtico conocimiento basado en la intuición pura de las ideas y el método filosófico para alcanzar el verdadero conocimiento. “La imaginación (Eikasia) es el conocimiento menos cierto, pues versa sobre copias (el mundo físico) de una copia o reflejo de lo real (las ideas)”.

Gigerenzer, en su libro Decisiones Instintivas (2008), dice que los resultados de sus investigaciones son concluyentes en cuanto a la existencia de reglas generales (o heurísticas) que subyacen a las intuiciones. También recoge: “…los filósofos de la Ilustración comparaban la mente con un reino gobernado por la razón. A principios del siglo XX, William James comparó la consciencia con un río y el yo con una fortaleza; y, en respuesta a las últimas tecnologías, la mente ha sido representada alternativamente como una centralita de teléfonos, un ordenador digital y una red neuronal. …La analogía que usa este autor es la de una caja de herramientas que contiene instrumentos adaptados al espectro de problemas a los que se enfrenta la humanidad. La caja de herramientas adaptativa tiene tres capas: capacidades evolucionadas, componentes básicos que hacen uso de capacidades, y reglas generales constituidas por componentes básicos. La relación entre estas tres capas se puede contrastar con la que hay entre las partículas atómicas, los elementos químicos en la tabla periódica y las moléculas formadas por combinaciones de los elementos. Existen muchas moléculas de reglas generales, menos elementos y componentes básicos, y todavía menos partículas y capacidades.”

27.3 damasioDamasio plantea que existe una estrecha relación entre una serie de regiones cerebrales y los procesos de razonamiento y toma de decisiones. Estos sistemas neuronales se hallan implicados en los procesos de la razón. Específicamente se hallan implicados en la planificación y la decisión.

En su libro El error de Descartes (1994), cita a Pascal que decía “casi nunca pensamos en el presente y, cuando lo hacemos, es sólo para ver cómo ilumina nuestros planes para el futuro”.

Dice Damasio que “este proceso incesante de creación, que todo lo consume, es de lo que tratan el razonamiento y la decisión. Quizá sea exacto decir que el propósito del razonamiento es decidir, y que la esencia de decidir es seleccionar una opción de respuesta, es decir, elegir una acción no verbal, una palabra, una frase o alguna combinación de todo lo anterior, entre las muchas posibles en aquel momento, en conexión con una situación determinada. Razonar y decidir están tan entretejidos que con frecuencia se usan indistintamente. P. Johnson captó la fuerte interconexión en forma de una máxima: ‘para decidir, hay que jugar; para jugar, hay que razonar; para razonar, hay que decidir [sobre qué se razona]’.

Los términos razonamiento y decisión suelen implicar que quien decide tiene conocimientos:

a) sobre la situación que requiere una decisión,

b) sobre las diferentes opciones de acción (respuestas), y

c) sobre las consecuencias de cada una de estas opciones (resultados), inmediatamente y en épocas futuras.

El conocimiento, que existe en la memoria bajo la forma de representación disposicional, puede ser hecho accesible a la consciencia tanto en una versión sin lenguaje como en una versión con lenguaje, en la práctica simultáneamente.

Los términos razonamiento y decisión también implican por lo general que el decisor posee alguna estrategia lógica para producir inferencias válidas sobre cuya base se selecciona una opción de respuesta apropiada, y que los procesos de soporte requeridos para el razonamiento están en su lugar. Entre estos últimos, se suele mencionar la atención y la memoria funcional, pero no se oye nunca ni un murmullo sobre la emoción o el sentimiento, y no se oye casi nada sobre el mecanismo que genera un repertorio de opciones diversas para su selección.

A partir de lo que se ha escrito más arriba sobre el razonamiento y la decisión, parece que no todos los procesos biológicos que culminan en una selección de respuesta pertenecen al ámbito del razonamiento y la decisión”.

El punto de partida ha de ser siempre hacer ver al sujeto que es el responsable de su decisión, y de las acciones de ésta derivadas. En este sentido, las tesis del filósofo Schick (1999) sobre la elección racional complementan las aportaciones de otros autores. Según este autor, sólo se habrá producido una elección responsable si somos capaces de determinar las razones que la han provocado, y estaríamos hablando entonces de una elección racional. La razón, continúa diciendo, es un estado mental de tres componentes –creencias, deseos e interpretaciones–, condicionados por nuestros antecedentes y emociones.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .