Razón-Emoción en la Toma de Decisiones

 

28.1 raxon_emoción

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. L. WITTGENSTEIN

 

Durante más de 2000 años de tradición filosófica han surgido diversas teorías del razonamiento con el punto de vista de que la mente se reduce al funcionamiento de un sistema físico.

No es sorprendente que Crick declarara que una persona “no es más que el comportamiento de una vasta reunión de neuronas y sus moléculas asociadas”.

La Filosofía junto con las Matemáticas, la Psicología, la Lingüística y las Ciencias de la Computación han contribuido a la elaboración de teorías formales relacionadas con la lógica, la probabilidad, y la toma de decisiones.

Los filósofos -desde el año 400 AC-, concibieron la mente como una máquina que funciona a partir del conocimiento codificado en un lenguaje interno y consideraron que el pensamiento servía para determinar cuál era la acción correcta que había que emprender.

Joseph LeDoux, en su libro El cerebro emocional, explica cómo se originó su interés por el estudio del cerebro para saber cómo funciona y sobre todo cómo se producen las emociones: el amor, la alegría, la tristeza y todas las demás.

En una entrevista de prensa, expresaba “la emoción es más potente que la razón”. Cree que la emoción es más fuerte que la razón porque es fácil para la primera controlar la reflexión, y en cambio es muy difícil que el pensamiento racional controle la emoción. Cuando sentimos ansiedad o depresión, la razón puede decir basta, pero casi nunca consigue eliminarlas. Es decir, la emoción controla el pensamiento.

Dice LeDoux que “en la ciencia ha sido muy difícil estudiar la emoción. En cambio, los científicos pudieron estudiar la razón empezando a investigar la memoria, la percepción y la atención, pero el concepto de emoción ha sido algo demasiado intangible, porque no hay nada más subjetivo en cuanto a percepción que la de una emoción. He tratado de demostrar que es posible estudiar la emoción del modo en que se ha estudiado la razón; podemos analizar cómo el cerebro procesa estímulos emocionales para producir una respuesta emocional, dejando de lado todos los aspectos subjetivos. Lo que ocurre es que algunas personas nos dicen que entonces ya no estamos investigando la emoción. Pero a mí no me importa cómo la llamemos, lo que me interesa es estudiarla”.

LeDoux es el mayor experto en el estudio del miedo y explica que la secuencia en que se produce la emoción es: estímulo- amígdala-respuesta. El miedo activa la amígdala y se produce la respuesta de miedo. ¿Dónde está aquí el sentimiento de miedo?, pues se cree que el estímulo llega a la amígdala y a partir de ahí se produce por un lado la respuesta y por otro el sentimiento de miedo.

Pinta dos zonas del cerebro, el neocórtex y la amígdala, como dos polos enfrentados y a continuación traza tres flechas que van del neocórtex a la amígdala y nueve que van en sentido contrario. Y argumenta: “Hay muchas más fibras nerviosas en el sentido de la amígdala al córtex que al revés. De modo que cuando se recurre al psicoterapeuta es para intentar reforzar mediante la palabra las señales que van del neocórtex a la amígdala. En cambio, la farmacoterapia ayuda a que las vías de comunicación que van de la amígdala al córtex tengan menos potencia, ayudando a debilitar las señales que van en ese sentido“.

Si se actúa, químicamente, sobre el neurotransmisor serotonina se reduce el miedo y la ansiedad. Sin embargo, LeDoux es muy cauto en estas interpretaciones, pues considera que no sabemos cómo la investigación sobre animales podrá ser traducida a los seres humanos. Tampoco sabemos si vale la pena que un niño tímido, por ejemplo, lo sea menos pero viva con un sistema de serotonina alterado. Ni qué consecuencias traería tomar píldoras de este tipo durante, pongamos, 20 años.

Por otra parte, se sabe por ejemplo, que existen diferencias en el miedo entre ratas macho y hembra, y que está relacionado con las hormonas. Pero no se sabe qué relación tendría esto con las diferencias entre los miedos de hombres y mujeres.

La amígdala es útil para desencadenar respuestas rápidas ante situaciones de peligro. LeDoux explica que si se extirpa la amígdala, existen diferencias entre las respuestas ante el peligro de las personas y los animales: seguramente es mucho más dañino para la rata que para la persona, porque una persona puede conceptualizar el peligro y formular un plan para reaccionar ante él. Sabe lo que es y lo racionaliza. Digamos que las personas pueden no tener la respuesta instintiva pero sí la cognitiva que compensa la falta de la amígdala. Y cuanto antes pierdes la amígdala en tu vida más tiempo tienes para compensar su pérdida.

28.2 razon_emocion

Respecto a cómo se plantea la ecuación mente, cerebro y cuerpo, existen discrepancias entre los científicos. Mientras que LeDoux considera que el cuerpo no debe estar incluido en la ecuación, la premio Nobel Rita Levi-Montalcini decía que cerebro y mente son la misma cosa. Otro neurocientífico insigne, Antonio Damasio, en su libro El error de Descartes establece la ecuación de que mente es igual a cerebro más cuerpo.

LeDoux dice que si incluimos el cuerpo, entonces podríamos decir que el cuerpo simplemente refleja la reacción del cerebro. Y también podríamos añadir el entorno y al final resulta que todo influye sobre la mente. Dice que más bien la mente es un aspecto de la función del cerebro, pero algunos de estos aspectos no son mente.

Damasio propone la existencia de un mecanismo, el marcador somático, que se desarrolla a lo largo de la vida, y también a lo largo de la evolución, y genera estados somáticos y representaciones de estados somáticos. Los marcadores somáticos, aprendidos como consecuencia de interacción con el medio a lo largo de la vida, influyen en el proceso de decisión y lo encauzan hacia los resultados más convenientes para el individuo en las situaciones que debe enfrentar. El mediador neuroanatómico del marcador somático es la corteza prefrontal. Así, Damasio define la emoción como la combinación del proceso mental simple o complejo con las repuestas del cuerpo, todo ello íntimamente relacionado con el cerebro. Todo ocurre al mismo tiempo.

Según Damasio, los seres humanos decidimos más comúnmente, utilizando el marcador somático: sistemas predeterminados que actúan a favor del organismo de manera automática y que se irán adquiriendo a lo largo de la vida del individuo conforme este interactúa con su medio.

El estudio de la relación razón/emoción, provoca de manera inmediata el pensamiento: Tener razón.

Este pensamiento, da la medida de la diferencia o distancia entre el deseo y la realidad.

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