¿Cómo se hace un héroe? (II)

Heroes

Cada uno de los seres humanos es un profundo secreto para los demás”. C. DICKENS en Historia de dos ciudades

Una revelación importante que ha surgido de las investigaciones sobre el heroísmo es que las mismas situaciones que inflaman la imaginación hostil en algunas personas, haciéndolas villanas, pueden también encender la imaginación heroica en otras personas, inspirándolas a realizar hazañas heroicas.

Orellana y Sepúlveda hacen una reconceptualización del heroísmo a través de los estudios de Zimbardo y cols. y… “han definido el heroísmo como una actividad que está compuesta de varias partes y han postulado que todos tenemos un héroe interior. Si existe un gen del heroísmo, ¿cómo encontrarlo?.

Recojo aquí algunos de los aportes conceptuales de estos estudios:

“El primero es la identificación de cuatro dimensiones en la persona heroica, que a su vez les ha permitido construir varias clasificaciones: marcial, civil, social [Buenos Samaritanos, figuras político-religiosas, “whistleblowers”]  y quienes retan a la burocracia.

La primera, la marcial o militar, es la idea tradicional del héroe de guerra que se hace eco en otros contextos en los que también se arriesga rutinariamente el bienestar físico y la vida, bajo un código de conducta, como los policías, bomberos y paramédicos.

El heroísmo civil es similar, porque implica riesgo físico aunque no hay código de conducta ni entrenamiento para lidiar con la situación (por ej., el transeúnte que realiza un rescate de emergencia).

Tanto el heroísmo marcial como el civil son heroísmos arquetípicos. Y, según Rankin y Eagly (2008), cabe destacar que este arquetipo es más fácilmente atribuible a hombres que a mujeres.

El tercer tipo, el heroísmo social, es típicamente menos dramático y tiene que ver con el riesgo y sacrificio personal en otras dimensiones de la vida, incluyendo consecuencias financieras, pérdidas del estatus social, posibles problemas de salud a largo plazo, y ostracismo.

el quijoteAl concebirlo como un atributo universal y no como una característica de figuras sobrehumanas, el heroísmo se convierte en algo que se encuentra en el ámbito de posibilidades de cualquier persona. Los héroes, por tanto, son personas corrientes -gente que se encuentra en las circunstancias correctas y a quienes se les han dado los medios necesarios para transformar la compasión en acción heroica-, gente de tamaño normal, que se convierten en gigantes porque han decidido transformar las quejas en desafíos.”

Cuando investigamos por qué la gente se vuelve heroica, las investigaciones todavía no tienen respuesta: Puede ser porque los héroes tengan más compasión o empatía; tal vez porque haya un gen del heroísmo; o tal vez tienen más oxitocina, como investigó el neuroeconomista Paul Zak. No sabemos nada con seguridad.

McAdams y Pals (2006), argumentan que la cultura tiene un impacto considerable en las adaptaciones características, y dado que el heroísmo depende mucho de estas adaptaciones, la cultura también jugará un papel crucial. La vida diaria crea los contextos más inmediatos y próximos en el que las vidas de los individuos encuentran sus diseños característicos.

También en el heroísmo las redes juegan a favor: los héroes son más efectivos cuando trabajan con otros en una red de cómplices y recursos, que apoyan el impulso heroico (redes de ayuda a los judíos perseguidos por los nazis).

En las investigaciones del equipo de Zimbardo, con entrevistas a más de 4.000 norteamericanos de todas partes de los EEUU, y con variables controladas de demografía, educación y estatus socioeconómico, se llegaron a algunas conclusiones:

  • Los héroes nos rodean
  • La oportunidad importa
  • La educación importa
  • El voluntariado importa
  • El género importa
  • La raza importa
  • La historia personal importa.

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Entonces, ¿que se necesita para ser un héroe?  ¿Cómo se hace un héroe?  Zimbardo y su equipo está empezando a explorar cómo fomentar la imaginación heroica en los niños y los adolescentes. Puede verse en su web,  http://heroicimagination.org/ .

Aún no se sabe con certeza qué caracteriza el paso final hacia la acción heroica, pero se teoriza que un factor importante para estimularlo es promover la “imaginación heroica” y para ello se requiere:

  • evaluar consciente, cuidadosa y críticamente cada situación para no dejar pasar una emergencia que requiere acción;
  • desarrollar el “detector de discontinuidad”, una conciencia de que hay cosas que no calzan, que están fuera de lugar, que no tienen sentido en un contexto;
  • no temerle al conflicto interpersonal, desarrollar la dureza personal necesaria para mantenerse firme en los principios que sostenemos;
  • y, finalmente, tratar de trascender las consecuencias negativas anticipadas, confiando en que si el proceso es justo, otros reconocerán el valor de esas acciones heroicas.

Se conoce como el viaje del héroe a esa serie de cambios que atraviesan quienes se embarcan en una aventura más allá de los límites de su imaginación. Este patrón narrativo describe la transformación que convierte a un ser aparentemente normal en un héroe.

En dicho relato, los términos conmover y seducir adquieren la mayor relevancia y su influencia es diferente de los términos altruismo y compasión, que no producirían situaciones heroicas.

Hemos pasado de la era de la información a la era de las historias y en el discurso organizacional actual, el término predominante es gestión del talento, por lo que toca preguntarse, ¿cómo utiliza su talento el héroe?.

Pero también hemos visto que el contexto cuenta mucho en el heroísmo; y el otro término que está empezando a cobrar preponderancia en nuestro tiempo es el de excedente cognitivo. La idea es muy sencilla: las nuevas tecnologías junto con el creciente tiempo libre de las personas (tiempo libre muchas veces gastado pasivamente ante la televisión) permiten que todos podamos utilizar ese tiempo libre colectivamente para poder hacer cosas que serían imposibles a nivel individual. Se consiguen unas economías de escala nunca antes imaginadas (ejemplo, los fenómenos wiki).

Con estos dos términos: talento y excedente cognitivo, ¿qué viaje le espera al nuevo héroe y qué relato podemos empezar a construir?:

La pobreza tiene fuertes raíces en nuestro sistema. La responsabilidad por la “justicia social”, como sistema, no es individual”. AUTOR DESCONOCIDO

¿Cómo se hace un héroe? (I)

Ayax

“Hay un límite en el que la tolerancia deja de ser una virtud.” E. BURKE

En los últimos 35 años, Zimbardo y sus colegas han estado investigando las raíces y las propiedades del heroísmo, estudiando casos ejemplares del heroísmo y entrevistando a miles de personas sobre sus decisiones de actuar (o no actuar) heroicamente. Del estudio de la psicología del mal, incluyendo tanto el trabajo del “Stanford Prison Experiment” en California, como el de la prisión de Abu Grahib en Iraq, o en la Alemania nazi,  se deduce que gente que consideramos normal, puede volverse monstruosa cuando prueba la sensación de poder que da el anonimato y un contexto deshumanizante.

Una conclusión de esos estudios es que pocas personas hacen el mal, pero aún menos actúan heroicamente. Entre estos dos extremos existe una enorme curva de campana  –una población que no hace nada, que rehusa la llamada a la acción-  y, al no hacer nada, implícitamente apoyan a los que hacen el mal.

En esta curva de campana, los villanos y los héroes son las excepciones, Zimbardo cree que lo que necesitamos descubrir es cómo inspirar el deber y el servicio para prevenir que, los de esa gran mayoría, sean seducidos por el lado oscuro del mal.

Zimbardo también concluye de sus estudios, que los males del mundo son responsabilidad de todos y clasifica los efectos en tres niveles: individual, institucional y sistémico.

Dice que es nuestro deber cuestionar nuestro comportamiento antes de ejecutar las órdenes y ser conscientes de cómo el poder puede manipular nuestras creencias y nuestra conducta en un contexto adecuado, aunque no sólo influye la obediencia. Según esta teoría, el héroe sería el desobediente, el capaz de oponerse al flujo general, para no renunciar a los principios en los que cree, a la propia opinión, o al sentido de la justicia.

Su planteamiento es que el fortalecimiento de la imaginación heroica puede ayudar a hacer que la gente sea más consciente de las pruebas éticas implícitas en situaciones complejas y, al mismo tiempo, ello permite que el individuo tenga ya considerado el costo de su acción heroica. Verse uno mismo capaz de la resolución necesaria para el heroísmo puede ser el primer paso hacia un resultado heroico. En esta línea, Zimbardo se pregunta, ¿cómo fomentar la imaginación heroica?.

Hay algunos pensadores y políticos que nos han ido dejando sus pensamientos al respecto en frases como:

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.” E. BURKE (s. XVIII)

No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos.”  M. GANDHI (s. XX)

Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos.” M.L. KING (s. XX)

Figuras heroicas pueden encontrarse en todas las culturas, reales o míticas. En la mitología antigua y en la épica, un héroe es un semidios (más que un hombre, pero menos que un dios). El héroe siempre es un personaje salvador que trata de salvarse a sí mismo salvando a los demás.

La palabra latina héroe, que a su vez deriva del griego heros, hace referencia a un hombre que es famoso, ilustre y reconocido por sus virtudes o hazañas.

El heroísmo es el método, la regla, la manera de pensar, de sentir y de obrar de los héroes; y la heroicidad es la cualidad (valentía, intrepidez, bravura), la generosidad que inspira y produce los bellos sentimientos por las acciones superiores dignas de admiración y respeto.

El concepto de “héroe” cambia a lo largo del tiempo y de las situaciones:

Rocío Orsi, en su estudio sobre los héroes sofocleos nos muestra que Áyax “…aparece caracterizado como el héroe que, una vez tomada una resolución, la lleva a cabo sin prestar atención a ninguna amenaza, ni ningún consejo que pretenda cambiarla. Ni escucha ni obedece, (son guerreros, les mueve un ansia por obtener gloria, así como una aversión a la vergüenza de no conseguirla).

rocc3ado-orsi-el-saber-del-errorDe ahí que Áyax no tiene la virtud de la valentía como tal, por más que sea viril, sino la pre-virtud de la temeridad y, como tal, la temeridad no es plenamente una virtud porque acusa la falta de prudencia o de conocimiento.

Este correctivo no solo se refiere al poder coercitivo del estado, sino también a la educación, gracias a la cual las disposiciones del carácter se enderezan para constituirse en virtudes y orientarse al bien.

Por eso, un héroe como Áyax constituye una amenaza tanto para el ágora (quien no escucha no puede hacer política) como para el ejército (quien no obedece no puede ser un buen soldado).

Concluye Orsi que …la reflexión de Sófocles sobre los valores y, en concreto, sobre la virtud de la valentía, anticipa de alguna forma, el intento de Platón y Aristóteles por oponer la audacia o temeridad a la virtud de la valentía. Lo que Sófocles lleva a escena es el problema acuciante en el siglo V (aC) de conciliar la moral aristocrática con la realidad política democrática, la necesidad cotidiana de preservar la igualdad entre los ciudadanos y de tributar honras y honores a los mejores.”

Gradualmente, a medida que hemos avanzado hacia el combate mecanizado, especialmente durante y después de la II Guerra Mundial, los ideales originales del heroísmo militar se han ido haciendo más remotos.

Incluso, y paradójicamente, los rasgos asociados con el heroísmo pueden ser un síntoma de psicopatología o mal ajuste, surgiendo de una fantasía de rescate como factor motivador, o de características de narcisismo.

A lo largo del s. XX podemos ver la disminución sutil de la aplicación de la palabra “héroe”. Obtener este título era una posibilidad remota, estaba reservado sólo para unos pocos selectos que, por habilidades especiales, o por la suerte, hacían grandes cosas con gran riesgo personal.

En la sociedad actual, los héroes pueden representar otros valores: el responsable de un éxito deportivo o el artista admirado .También hay personas que se erigen como héroes al superar distintos tipos de adversidades.

Continuará